LA PELÍCULA DE LA SEMANA

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jueves, 28 de marzo de 2013

LA SOLEDAD DE LOS NÚMEROS PRIMOS (La solitudine dei numeri primi)


Hace ya tres años que la novela “La soledad de los números primos” cayó en mis manos y la devoré con inusitado placer. Me pareció emotiva, realista, contundente, valiente y original. Desprendía verdad, por mucho que estuviera revestida y adornada de mil y una ficciones. Destilaba esa clase de autenticidad que liga al autor con su obra, conectándola aún más con el lector. Además, combinaba la ambigüedad, la inseguridad y el enorme potencial de las letras con la exactitud, el misterio y la magia de los números. Ambos universos me atraen sobremanera, de modo que lo tenía todo para gustarme y así fue. Me encantó. Esta primera incursión literaria del italiano Paolo Giordano me descubrió a un escritor interesante y espero ansiosamente leer “El cuerpo humano”, su recién publicado segundo libro. 
La historia de Mattia y Alice es un compendio de tristezas hilvanadas a través de las distintas épocas de sus vidas, de la niñez a la adolescencia y de ésta a la juventud, siempre sobre el trasfondo de la soledad. Ese tipo de soledad que se siente pese a estar acompañado y que nace del saberse incomprendido y desubicado en un entorno hostil. Lo expresaba muy bien el personaje de Sean Penn en “La delgada línea roja” a la pregunta de si se sentía solo: “sólo cuando hay gente”, respondía. 
“La soledad de los números primos” hace referencia a una fábula matemática según la cual los números primos impares nunca están juntos aunque, a veces, se encuentren muy próximos (como el once y el trece o el diecisiete y el diecinueve). Hay otra cifra entre ellos que les impide el contacto. Mattia y Alice son la metáfora de esos números primos que, debiendo estar unidos, no lo están. Pero, por regla general, las adaptaciones cinematográficas de novelas destacadas suelen estar llenas de peligros y, especialmente, de dos. El primero, no lograr reproducir aquella interconexión que los lectores sostuvieron con la obra. El segundo, no aportar ninguna novedad interesante o creativa por parte del cineasta que trascienda a la herencia del material publicado. En esta película, ninguno de los dos han sido solventados con acierto, de modo que decepcionará tanto a quienes disfrutaron con la lectura como a los que no hayan leído el relato original. El largometraje les resultará lento y desprovisto de los auténticos significados con los que Giordano dota a los números y a las palabras. Si se eluden los simbolismos y se evitan las metáforas, sólo queda un tenue retazo del mensaje que la literatura sí fue capaz de transmitir. Insuficiente para quienes, como yo, albergaba notables expectativas y deficiente para quienes, no conociendo la historia previamente, asisten a su conversión en una trama que no mantiene el mismo nivel de interés durante las dos horas de proyección. 
Todos los actores son desconocidos para el público español, a excepción de Isabella Rossellini, hija de la gran actriz Ingrid Bergman y del director Roberto Rossellini y en cuya filmografía figuran títulos como “Amor inmortal”, “La muerte os sienta tan bien”, “Corazón salvaje” o “Terciopelo azul”.

Trailer en versión original


Datos del film
Película: La soledad de los números primos. Título original: La solitudine dei numeri primi.
Dirección: Saverio Costanzo.
Países: Italia, Alemania y Francia. Año: 2010. Duración: 118 min. Género: Drama, romance.
Interpretación: Alba Rohrwacher (Alice), Luca Marinelli (Mattia), Martina Albano (Alice de niña), Arianna Nastro (Alice adolescente), Tommaso Neri (Mattia de niño), Vittorio Lomartire (Matia adolescente), Isabella Rossellini (Adele).
Guion: Paolo Giordano y Saverio Costanzo; basado en la novela de Paolo Giordano.
Producción: Mario Gianani, Philipp Kreuzer y Anne-Dominique Toussaint.
Música: Mike Patton.
Fotografía: Fabio Cianchetti.
Montaje: Francesca Calvelli.
Diseño de producción: Marina Pinzuti Ansolini y Rinaldo Geleng.
Vestuario: Antonella Cannarozzi.

viernes, 22 de marzo de 2013

POR LA CARA (Identity Thief)


A los numerosos sectores que están padeciendo la archimencionada crisis (desde la política a las finanzas, desde la ética al trabajo) hay que añadir también el de la cultura y el arte. En mi opinión, por lo que se refiere al cine, el género que atraviesa peor momento es la comedia americana y no porque la industria cinematográfica atraviese dificultades económicas. Antes al contrario, las cifras que recaudan las productoras norteamericanas aumentan año tras año y en los últimos cuatro han batido todos los records de ingresos, habiendo alcanzado su cota más alta en 2012. Se trata, pues, de una crisis de creatividad. El estreno en España de “Por la cara” ha venido precedido por la publicidad de haber logrado el número uno de la taquilla norteamericana durante dos semanas no consecutivas y de haber ingresado en dicho mercado más de ciento veinticinco millones de dólares, cuando su coste apenas ha superad. Se la ha calificado como “la comedia del año”, afirmación claramente discutible aunque solo sea por expresarla sin esperar siquiera a que concluya el mes de marzo.
Pero su innegable éxito económico no puede esconder su condición de producto mediocre que naufraga como película en general y como comedia en particular. Ni entretiene, ni interesa ni divierte. Bien es cierto que existen diversos tipos de humor y que lo que provoca la risa en algunas personas no lo hace en otras. Pero me cuesta creer que las escenas que he tenido que soportar arranquen la más mínima sonrisa espontánea y sincera. Esa comicidad sustentada sobre un personaje obeso y caricaturizado hasta el extremo para provocar la repulsión o sobre dos personajes antagónicos que se pelean tirándose de los pelos conduce a un resultado final demasiado vulgar.
En realidad, se basa en el error de que la mera concatenación de secuencias humorísticas da lugar a un buen largometraje pero, obviamente, no es lo mismo presenciar un “gag” o un “sketch” durante un par de minutos que alargar su duración casi dos horas o que construir sobre él una historia digna de ser contada. Pero es que esta cinta tampoco funcionaría viendo sus secuencias por separado por la sencilla razón de que no tiene gracia. Y eso es lo peor que se puede decir de una comedia.
Su realizador, Seth Gordon, ya había estrenado con anterioridad “Como en casa en ningún sitio” otra fallida muestra del género, esta vez de temática navideña y protagonizada por Reese Witherspoon y Vince Vaughn y “Cómo acabar con tu jefe”, algo más acertada y con Jason Bateman, Kevin Spacey y Jennifer Aniston al frente del reparto. Sin embargo, con “Por la cara” se da la cada vez más habitual paradoja de que la peor obra logra el mejor resultado en taquilla, circunstancia perfectamente explicable si la asimilamos a las mayores audiencias de los realities televisivos más casposos o de determinados programas cuya calidad artística es más que discutible. Semejante pandemia se está adueñando del Séptimo Arte, pintando de negro su futuro.
Poco se puede decir de los actores que integran el elenco. Las mejores interpretaciones de Jason Bateman siempre han derivado de papeles secundarios con los que ha pasado desapercibido (“Up in the Air” -esa sí que es una genial y brillante comedia-, “Juno”, “La sombra del reino”), lo que ya de por sí resulta bastante significativo. En cuanto a Melissa McCarthy, ni siquiera eso.
Trailer en castellano
  
Trailer en versión original
Datos del film
Película: Por la cara.
Título original: Identity thief.
Dirección: Seth Gordon.
País: USA. Año: 2013. Duración: 111 min. Género: Comedia.
Interpretación: Jason Bateman (Sandy Bigelow Patterson), Melissa McCarthy (Diana), Amanda Peet (Trish Patterson), Jon Favreau (Harold), Genesis Rodriguez (Marisol), Morris Chestnut (detective Reilly), John Cho (Daniel), Robert Patrick.
Guion: Craig Mazin; basado en un argumento de Craig Mazin y Jerry Eeten.
Producción: Jason Bateman, Pamela Abdy y Scott Stuber.
Música: Christopher Lennertz.
Fotografía: Javier Aguirresarobe.
Montaje: Peter Teschner.
Diseño de producción: Shepherd Frankel.
Vestuario: Carol Ramsey.

martes, 19 de marzo de 2013

GARY OLDMAN


Leonard Gary Oldman nació el 21 de marzo de 1958 en Londres. Actor, director, guionista, músico y productor, ha ganado dos BAFTA (mejor guion original y mejor película británica por "Nil by Mouth" en 1997) y ha sido  nominado al Oscar por "Tinker Tailor Soldier Spy" (“El topo”) en 2011. Hijo de un ama de casa irlandesa llamada Kathleen y de un soldador inglés de nombre Len -fallecido en 1984-, comenzó su carrera como intérprete teatral antes de debutar en el cine a comienzos de los años 80 con “Remembrance”, película dirigida por Colin Gregg.
Consiguió popularidad internacional dando vida al músico punk Sid Vicious en “Sid y Nancy” (1986). Un año después se casó con la actriz Lesley Manville. La pareja, que tuvo un hijo llamado Alfred, se divorció en 1990. Antes de dicho divorcio, Oldman trabajó con Stephen Frears en “Ábrete de orejas” (1987). En 1990 se volvió a casar también con otra actriz -Uma Thurman-, de quien asimismo se divorció en el año 1992. Ambos habían coincidido profesionalmente en la cinta “Henry y June”.
Durante la década de los noventa, Oldman encarnó a Lee Harvey Oswald en “JFK” (1991) de Oliver Stone, fue el “Drácula” (1992) de Francis Ford Coppola y Beethoven en “Amor inmortal” (1994). También intervino en “León: el profesional” y “El quinto elemento”, ambas del realizador francés Luc Besson (1994 y 1997). Después de romper con Thurman, mantuvo una relación sentimental con otra colega -Isabella Rossellini- antes de contraer su tercer enlace con la fotógrafa Donya Fiorentino en el año 1997. Cuatro años después, la pareja puso fin a su matrimonio, del que nacieron los pequeños Gulliver Flynn y Charlie John. Posteriormente, debutó como director con “Los golpes de la vida” (1997) y encarnó a Poncio Pilato en el telefilm “Jesús” (1999). La modelo Ailsa Marshall fue su siguiente pareja.
Ha encarnado al personaje de Sirius Black en varias de las entregas de la saga de "Harry Potter". Igualmente, interpretó al policía Jim Gordon en los largometrajes de "Batman" dirigidos por Christopher Nolan y protagonizados por Christian Bale. En "La semilla del mal" (2009) fue Rabbi Sendak, un experto en temas sobrenaturales que intentaba ayudar a Odette Yustman ante la amenaza de un espíritu. En el thriller post apocalíptico  "El libro de Eli" (2010), acompañó a Denzel Washington en el reparto y compartió créditos con Amanda Seyfried en "Caperucita Roja" (2011), como un cazador de hombres lobo llamado Padre Solomon. En la adaptación de la novela de John Le Carré "El Topo" (2011), se puso en la piel del agente George Smiley, por lo que recibió una nominación al mejor actor principal del año.
"Drácula de Bram Stoker" (escena en castellano)


"El topo" (escena en versión original)
 

viernes, 15 de marzo de 2013

ANNA KARENINA



La adaptación de una novela tan mítica como “Anna Karenina” es un reto muy complejo, tanto por el hecho de haber sido llevada al cine en otras ocasiones como por la dificultad de estar a la altura de la obra de Leon Tolstoi. Pero Joe Wright era el director adecuado para afrontar un proyecto así, ya que con antelación se había encargado de trasladar a la gran pantalla con excelentes resultados otras obras literarias como “Orgullo y Prejuicio” de Jean Austen o “Expiación” de Ian McEwan. El realizador inglés es un especialista a la hora de mostrar y analizar los comportamientos de personajes atrapados en las pasiones amorosas y en un enrevesado universo sentimental. En esta ocasión, se centra en la irracionalidad del amor y en el sufrimiento que conlleva. Dos diálogos la definen bien. En el primero, tras pronunciar él un te quiero, ella le pregunta el porqué, a lo que su amante responde que “no hay un porqué en el amor”. En el segundo, la protagonista le suplica a su compañero paz al verse asediada entre su matrimonio y sus deseos y aquél le responde “no puede haber paz para nosotros, sólo miseria o la felicidad más grande”. Con este telón de fondo se desarrolla un largometraje que agradará a quienes gozan con el drama, los que sienten ese placer inconfesable de observar el sufrimiento amoroso, en parte por ese arraigado ideal del romanticismo ligado a la fatalidad y en parte por el ansia de sentir de una forma tan arrebatada. 

No obstante, la película cuenta con un hándicap que puede desagradar incluso al público más predispuesto a disfrutar con su trama y es que la narración no es nada convencional. Wright se decanta por mezclar el teatro y el cine y, sin disimulo, combina la filmación en exteriores con el rodaje en un teatro. Utiliza el levantamiento del telón para los cambios de ambiente. En ocasiones, comienza una secuencia en unas cuidadas localizaciones para terminarla en un escenario desnudo. O mezcla ricas coreografías musicales con solitarios primeros planos de los actores. En definitiva, coloca a los espectadores ante un sistema de filmar tan extraño que es posible que no les convenza si sólo aspiran a ver imágenes tradicionales. A ratos recuerda al “Moulin Rouge” de Baz Luhrmann y no precisamente porque comparta el ritmo desenfrenado del “can can” ni el alocado espectáculo visual, sino porque opta por una atmósfera de irrealidad para contar una historia que supuestamente requería de un mayor realismo para resultar creíble. Sin embargo a mí me agradó. De hecho, una de sus secuencias de baile es de las más hermosas que he visto nunca en pantalla. Por lo tanto, aunque su peculiar estilo le impida alcanzar el calificativo de sobresaliente, logra el notable con holgura. 
El cineasta ya había manifestado en títulos anteriores -si bien en pequeñas dosis- su decidida apuesta por introducir elementos musicales que ayudaban a alejar las imágenes del ámbito de la realidad. Por ejemplo, la utilización del sonido de una máquina de escribir en la banda sonora de “Expiación” no dista mucho del ritmo armónico de poner sellos a unos papeles en “Anna Karenina”. Y es que al artista hay que dejarle el margen necesario para crear e innovar. De lo contrario, todas las manifestaciones artísticas terminarían por ser uniformes y la noción misma de arte quedaría aniquilada. 
A todo lo anterior hay que sumar la presencia de Keira Knightley, razón más que suficiente para comprar una entrada. Extraordinaria actriz que despunta dando vida a personajes de época. Su recreación de mujer socialmente humillada, rechazada y despreciada por una platea y unos palcos a rebosar no tiene nada que envidiar a las de Michelle Pfeiffer en “La edad de la inocencia” y Glenn Close en la última escena de “Las amistades peligrosas”. Es el espejo perfecto de la tragedia humana. Forma por tercera vez un excelente dúo con Joe Wright que espero que se repita en el futuro porque juntos hacen buen cine.

Trailer en castellano


Trailer en versión original


Datos del film:
Película: Anna Karenina.
Dirección: Joe Wright.
País: Reino Unido. Año: 2012. Duración: 130 min. Género: Drama, romance.
Interpretación: Keira Knightley (Anna Karenina), Jude Law (Alexei Karenin), Aaron Johnson (Wronsky), Kelly Macdonald (Dolly), Matthew Macfadyen (Oblonsky), Olivia Williams (condesa Vronskaya).
Guion: Tom Stoppard; basado en la novela de León Tolstoi.
Producción: Tim Bevan y Paul Webster.
Música: Dario Marianelli.
Fotografía: Seamus McGarvey.
Montaje: Melanie Oliver.
Diseño de producción: Sarah Greenwood.
Vestuario: Jacqueline Durran.

Premios y nominaciones:
Oscars: Ganador del Mejor Vestiario (4 nominaciones)
Globos de Oro: nominada a la mejor banda sonora original
Premios BAFTA: Mejor diseño de vestuario. (6 nominaciones)

martes, 12 de marzo de 2013

WILLIAM H. MACY



El actor estadounidense William Hall Macy, Jr., más conocido como William H. Macy, nació en Miami el 13 de marzo de 1950 y creció en Georgia y Maryland. Su padre, William Hall Macy Sr., recibió varias medallas y reconocimientos por pilotar el bombardero Boeing B-17 Flying Fortress durante la Segunda Guerra Mundial. Posteriormente dirigió una compañía constructora en Atlanta. Su madre, Lois, enviudó en la contienda y conoció al padre de Macy en 1943.
Tras vivir algún tiempo en Los Ángeles, Macy se mudó a Nueva York en 1980. Allí trabajó en más de cincuenta obras tanto dentro como fuera del circuito de Broadway. 
Uno de sus primeros papeles en el cine fue el de la tortuga Sócrates en el telefilme "The Boy Who Loved Trolls" (1984). Se puso a las órdenes de David Mamet en" House of Games", "Things Change", "Homicide", "Oleanna", "Wag the Dog", "State and Main" y "Spartan". Otros títulos que forman parte de su filmografía son “Buscando a Bobby Fisher” (1993), “El cliente” (1994) o “Profesor Holland” (1995), hasta que en 1996 dio vida a uno de los personajes que catapultaría su carrera: el de Jerry Lundegaar en“Fargo”, que le supuso una nominación a la estatuilla de Hollywood. Desde entonces, se le ha encasillado un poco en personajes preocupados y nerviosos. 

Después formó parte de los repartos de “Boogie Nights” (1997), “La cortina de humo” (1997), “Pleasantville” (1998), “Acción civil” (1998), “Magnolia” (1999), “The Cooler” (2003), “Seabiscuit, más allá de la leyenda” (2003), “Gracias por fumar” (2005) y, más recientemente, “Las sesiones” (2012), consagrándose como un grandísimo actor secundario.

Además de a la interpretación, Macy se dedica a la dirección de teatro, cine y televisión. Su carrera cinematográfica ha sido construida sobre el denominado cine independiente, aunque también ha participado en cintas más comerciales. Él mismo ha definido su estilo como el de "un tipo estereotípico de clase media”.
Posee dos Emmy de entre nueve nominaciones y un premio del Sindicato de Actores de entre siete, además de haber optado en tres ocasiones al Globo de Oro y la ya citada al Oscar. 
El 5 de septiembre de 1997 contrajo matrimonio con su colega Felicity Huffman, una de las populares "Mujeres desesperadas". La pareja tiene dos hijas, Sofia y Georgia.


Escena de la película "Acción Civil" (en versión original)


"Gracias por fumar" (Película completa en versión original subtitulada)



viernes, 8 de marzo de 2013

OZ, UN MUNDO DE FANTASÍA (Oz, the Great and Powerful)



Tengo la impresión de que, cada vez con mayor frecuencia, se intenta ocultar la falta de ideas brillantes por medio de una avalancha de progresos técnicos y de espectacularidad visual. “Oz, un mundo de fantasía” se presenta como una adaptación de la famosa novela de L. Frank Baum, pese a que se aleja mucho de la trama clásica ya trasladada a la gran pantalla en otras ocasiones, al tratarse de uno de los cuentos norteamericanos más populares. Es evidente que esta nueva versión es un prodigio de colorido, fantasía y magia. Sin embargo, y aun reconociéndole dichos méritos, la considero una cinta un tanto vacía de contenido, sin nada destacado que contar y cuyo entretenimiento se basa en la intención de sorprender al público por la vía de los efectos especiales, la música y los buenos intérpretes. Pero el problema es que sólo con esos ingredientes cuesta mucho realizar un proyecto de más de dos horas de duración sin que se aprecien sus carencias, principalmente una falta de interés narrativo que se evidencia más pronto o más tarde en función de la mayor o menor predisposición del espectador hacia la citada fantasía. Si es especialmente receptivo a los mundos habitados por hadas, brujas y hechizos, la insustancialidad del guion le pasará más desapercibida y sólo se le hará patente cuando el final de la proyección esté cerca. De lo contrario, hacia la mitad ya se preguntará si la historia contiene algún significado que vaya más allá del entretenimiento basado en una imaginación desbordante. 
Es probable que mi valoración tan poco generosa obedezca a que el nivel de irrealidad de las recientes producciones cinematográficas ha sido muy elevado y nada acertado. Después de ver “La extraña vida de Timothy Green” y “Hansel y Gretel: Cazadores de brujas”, este universo de Oz ha saturado hasta el hastío mi cota de imaginación. Esperaba algo más de este título porque, en el fondo, de la idea original de Baum, pese a su envoltorio infantil y a sus formas visionarias e ilusorias, se podían extraer ciertas moralejas, enseñanzas o reflexiones, si se quiere. Sin embargo, más allá del aplauso a sus virtudes técnicas y visuales, es complicado obtener nada más. Decía Pablo Picasso que "el arte es una mentira que nos acerca a la verdad" pero, en el caso de esta película, no nos acerca a ninguna parte. 

De hecho, ni siquiera parece obra de su realizador Sam Raimi, acostumbrado a filmar largometrajes de acción ágil y con enjundia -como las tres primeras entregas de la saga de “Spiderman”- o de terror ácido y alocado -como “Posesión infernal” o “Terroríficamente muertos”-. Destaca especialmente en su filmografía “Un plan sencillo”, entretenida aproximación a la condición humana, elevada a la categoría de cine de culto y de la que se aprende con cada nuevo visionado. Pero todas ellas, aparte de unos notables efectos especiales y de una cuidada producción, contienen todo lo que en “Oz, un mundo de fantasía” se echa de menos. Si, para colmo, se han invertido en ella doscientos millones de dólares, opino que las exigencias deberían ser más altas, lo que acentúa todavía más mi decepción. En definitiva, sus innegables cualidades (que las tiene) se me antojan insuficientes. 
Entre ellas, sobresale el equipo artístico, integrado por unos actores muy interesantes que dan vida a los personajes con acierto. James Franco, que ya trabajó a las órdenes de Raimi en la trilogía de “Spiderman”, ha destacado en “Mi nombre es Harvey Milk” y “127 horas”. Pero quizá sean más populares sus compañeras de reparto: Rachel Weisz (Oscar por “El jardinero fiel” y protagonista de “Ágora”), Mila Kunis (“Cisne negro”) y Michelle Williams (“Mi semana con Marilyn”, “Blue Valentine”).

Trailer en castellano


Trailer en versión original


Datos del film:
Película en 3D: Oz: Un mundo de fantasía.
Título original: Oz: The great and powerful.
Dirección: Sam Raimi.
País: USA. Año: 2013. Duración: 130 min. Género: Fantástico.
Interpretación: James Franco (Oscar Diggs “Oz”), Mila Kunis (Theodora), Michelle Williams (Annie / Glinda), Rachel Weisz (Evanora), Zach Braff (Frank / voz de Finley el mono), Abigail Spencer (May), Joey King (Niña en silla de ruedas / voz de la niña de porcelana), Tony Cox (Knuck).
Guion: Mitchell Kapner y David Lindsay-Abaire; basado en la novela de L. Frank Baum.
Producción: K.C. Hodenfield y Joe Roth.
Música: Danny Elfman.
Fotografía: Peter Deming.
Montaje: Bob Murawski.
Diseño de producción: Robert Stromberg.
Vestuario: Gary Jones.

martes, 5 de marzo de 2013

RACHEL WEISZ


La actriz Rachel Hannah Weisz nació en Londres el 7 de marzo de 1970. Ganadora del Oscar, el Globo de Oro, el Premio Laurence Olivier y el Independent Spirit Awards -entre otros premios cinematográficos-, es hija del inventor de origen húngaro George Weisz y de la psicoanalista de raíces austriacas Ruth Weisz. Durante su etapa universitaria participó en varias producciones estudiantiles, siendo cofundadora del grupo teatral Cambridge Talking Tongues, obteniendo el Guardian Student Drama Award en el Festival de Edimburgo gracias a una improvisación llamada Slight Possession. 
Tras sus comienzos televisivos, dispuso de su primera gran oportunidad en el cine con la película de Bernardo Bertolucci "Belleza robada" (1996). Compaginó algunas apariciones en filmes menores como “Reacción en cadena” de Andrew Davis (1997) con otros más interesantes, como “I want you” de Michael Winterbottom (1998), hasta que la fama mundial le llegó merced a su intervención en “La Momia”(1999) y en su secuela “El regreso de la momia”(2001), dirigidas ambas por Stephen Sommers. Intervino asimismo en “Enemigo a las puertas” de Jean-Jacques Annaud (2001) y “Un niño grande” de Chris y Paul Weitz (2002). 

Transcurridos algunos años con papeles sin relevancia, en 2005 abordó el que sería su gran personaje hasta la fecha, el de protagonista de la cinta “El jardinero fiel” de Fernando Meirelles, que le reportó tanto el Oscar como el Globo de Oro a la mejor actriz secundaria. También acompañó en el reparto de "My Blueberry Nights" (2007) a Norah Jones, Natalie Portman y Jude Law y coprotagonizó con Ryan Reynolds "Definitivamente, quizás" (2008), interpretando la ambiciosa periodista Summer Hartley. En el largometraje histórico"Ágora" (2009), dirigido por Alejandro Amenábar, dio vida a la astrónoma Hipatia de Alejandría, lo que le proporcionó la nominación al Goya a la mejor actriz, mientras que en "The Lovely Bones" (2009), fantasía a las órdenes de Peter Jackson, interpretó a Abigail Salmon, madre en la ficción de la joven Saoirse Ronan. 
Últimamente ha formado parte de los elencos de la cuarta entrega de la saga de acción del agente Jason Bourne (ya sin Matt Damon) titulada “El legado de Bourne” (Tony Gilroy 2012) y de “The Deep Blue Sea” de Terence Davies (2011), por la que optó nuevamente al Globo de Oro -en esta ocasión, como mejor actriz principal-. 
Weisz estuvo comprometida con el productor y realizador estadounidense Darren Aronofsky entre 2001 y 2010. Tienen un hijo en común, Henry Chance, nacido el 31 de mayo de 2006 en Nueva York. Desde el 22 de junio de 2011 es la esposa de su colega británico Daniel Craig -el popular James Bond-, con quien se casó en una ceremonia secreta después de varios meses de noviazgo.

Entrega del Oscar a Rachel Weisz


Escena de la película "Un niño grande" (en versión original)


Escena de la película "Ágora" (en versión original)

viernes, 1 de marzo de 2013

HANSEL Y GRETEL: CAZADORES DE BRUJAS (Hansel & Gretel: Witch Hunters)



La originalidad es una cualidad muy destacada en el arte de la cinematografía pero se torna en descrédito si se traduce en una mera extravagancia sin sentido. No basta con que la idea creativa sea novedosa. Es preciso además que no sea disparatada y que el cineasta no se deje arrastrar por la locura descontrolada, la excentricidad o la ridiculez disfrazada de rareza. "La aventura podrá ser loca, pero el aventurero ha de ser cuerdo" decía el escritor británico Gilbert Keith Chesterton. Pues bien. En el caso que nos ocupa, aventura y aventurero están locos y, en consecuencia, el resultado final sólo puede ser desafortunado. 
Se trata de una continuación del célebre cuento de Hansel y Gretel (si los hermanos Grimm levantaran la cabeza…) en la que, quince años después de su conclusión, un Hansel convertido en robusto joven y una Gretel en atractiva y valiente señorita, se dedican a perseguir y exterminar brujas por bosques sombríos a modo de cazarrecompensas feroces, como venganza por su pasado. Ayudados por un arsenal de armas, deberán enfrentarse finalmente a un ejército de fuerzas diabólicas superiores. En mi opinión, es una pobre excusa (casi sacrílega) para rodar una película de acción. Pero es que, además de sostenerse sobre una base absurda, el desarrollo de la narración carece por completo de interés. No hay suficiente materia prima ni personajes mínimamente atrayentes para urdir una buena trama. Tan solo queda como sustento el mero espectáculo visual pero, incluso en este apartado, termina por naufragar la cinta, arrastrada por una extravagancia sin control que la convierte en un producto inclasificable, contraproducente y difícil de digerir. 

El director noruego Tommy Wirkola, que cuenta entre sus trabajos anteriores con títulos tan ilustrativos como “Zombis nazis” o “Kill Buljo: The Movie” (parodia báltica de “Kill Bill” de Quentin Tarantino y que también va a contar inexplicablemente con una segunda parte) se sitúa detrás de la cámara. No he visto nada de su filmografía anterior pero, después de visionar “Hansel y Gretel: Cazadores de brujas” no tengo ninguna intención de hacerlo, como tampoco la supuesta secuela de la versión nórdica de “Kill Bill” en tono caricaturesco. Lo que sí me genera una gran curiosidad es entender cómo una productora de la categoría de Paramount Pictures es capaz de aprobar presupuestos de esta magnitud -50 millones de dólares- para esta clase de proyectos. No obstante, y pese a que en Estados Unidos apenas ha logrado recuperar la inversión, en el resto de mercados ha rebasado la cifra de cien millones de recaudación, por lo que no es descartable una continuación en años venideros. 
Es verdad que sus protagonistas son buenos actores. En el caso de Jeremy Renner, hemos podido disfrutar de sus notables interpretaciones en “En tierra hostil” o “The Town: ciudad de ladrones”. Confío en que su deriva hacia el género de acción no eche a perder sus cualidades. En cuanto a la actriz Gemma Arterton -su hermana en la ficción-, si bien se ha centrado hasta la fecha en personajes destinados a explotar su atractivo físico (“Furia de titanes”, “007: Quantum of Solace”), también ha participado en filmes de mayor nivel, como “Tamara Drewe” de Stephen Frears. En cualquier caso, el posible reclamo que genere esta pareja para crítica y público dependerá de la evolución artística que presenten uno y otra en el futuro.

Trailer en castellano


Trailer en versión original


Datos del film:

Película: Hansel y Gretel: Cazadores de brujas.
Título original: Hansel and Gretel: Witch hunters.
Dirección: Tommy Wirkola.
Países: USA y Alemania. Año: 2013. Duración: 88 min. Género: Acción, fantástico.
Interpretación: Jeremy Renner (Hansel), Gemma Arterton (Gretel), Famke Janssen (Muriel), Peter Stormare (Berringer), Zoe Bell (bruja), Thomas Mann (Ben), Pihla Viitala (Mina).
Guion: D. W. Harper y Tommy Wirkola.
Producción: Will Ferrell, Beau Flynn, Chris Henchy y Adam McKay.
Música: Atli Örvarsson.
Fotografía: Michael Bonvillain.
Montaje: Jim Page.
Diseño de producción: Stephen Scott.
Vestuario: Marlene Stewart.