LA PELÍCULA DE LA SEMANA

Loading...

viernes, 30 de noviembre de 2012

GOLPE DE EFECTO (Trouble with the Curve)


El principal problema que presenta “Golpe de efecto” es que, pese a publicitarse en letras bien grandes a la sombra del nombre de Clint Eastwood, no se trata de una película de Clint Eastwood. Aunque forma parte del reparto, no se sitúa detrás de la cámara y esa ausencia se nota y mucho. Hacía casi veinte años que este mito del cine norteamericano no interpretaba y dirigía simultáneamente. La última vez lo hizo en el correcto y muy entretenido thriller de Wolfgang Petersen “En la línea de fuego”.

 En esta ocasión, el realizador es Peter Lorenz, uno de sus colaboradores habituales, que debuta detrás de las cámaras con este film. Hasta ahora había sido ayudante de dirección de muchos de los proyectos de la estrella californiana. Y es que Eastwood, con ochenta y dos años cumplidos, más de cincuenta interpretando y cuarenta dirigiendo, no solo es uno de los referentes fundamentales de la cinematografía estadounidense sino, también, uno de los cineastas que más notablemente ha mejorado con la edad. Es indudable que a partir de la década de los noventa firma sus mejores trabajos. Cuatro son los Oscar que ha obtenido de un total de diez nominaciones y, a pesar de su fama de especialista en el género de acción ganada en su primera etapa profesional, ha triunfado realmente gracias a otras interpretaciones dotadas de una sensibilidad y un dramatismo difíciles de igualar. “Sin perdón”, “Million Dollar Baby”, “Mystic River”, “Los puentes de Madison” o “Más allá de la vida” son algunas muestras de su capacidad para transmitir al espectador experiencias originales, profundas y narradas con gran habilidad. Además, cuando él aparece en pantalla, sabe mejor que nadie combinar la imagen de hombre rudo y varonil con una carga de emotividad muy loable.

Sin embargo, al prodigarse excesivamente, -al igual que Woody Allen, rueda una película al año de media- no siempre logra el mismo nivel de calidad y, en el concreto caso de “Golpe de efecto”, su sola participación como actor impide que el citado film pueda catalogarse entre lo mejor de su filmografía. De entrada, una de las señas de identidad de su cine (la que consiste en dotarlo de sensibilidad pero sin caer en la cursilería) se esfuma. La intensidad de la trama mengua y la complejidad de matices de los personajes brilla por su ausencia, tornándolos excesivamente simples. En consecuencia, el resultado final se acerca más al formato de telefilm de sobremesa que a un proyecto cinematográfico de entidad.

No obstante, cuenta a su favor con dos aspectos destacados. El primero, un buen equipo artístico del que sobresalen el propio Eastwood y la actriz Amy Adams que, de nuevo, vuelve a regalarnos otra buena actuación. En su momento ya nos asombró en “The Fighter”, “Julie y Julia” o “La duda” y aquí también nos deleita con su presencia en pantalla, acumulando argumentos para no perder de vista sus próximos proyectos. El segundo, algunos diálogos ágiles y mordaces que, aunque escasos e intermitentes a lo largo del metraje, consiguen remontar la proyección a trompicones. La conclusión final es que nos hallamos ante una película menor que se ve engalanada con la presencia de actores de primera fila. A ratos se ve con pasividad y a ratos con agrado, pero siempre sin eludir cierta sensación de simplicidad que impregna todo el conjunto.

Confiemos en que la próxima cita de Eastwood con la cartelera sea a través de una obra suya al cien por cien, de la que asuma la dirección y desde donde imparta esas lecciones de buen cine a las que nos tiene acostumbrados.

Trailer en castellano:


Trailer en versión original:


Datos del film:
Película: Golpe de efecto. Título original: Trouble with the curve.
Dirección: Robert Lorenz.
País: USA. Año: 2012. Duración: 111 min. Género: Drama.
Interpretación: Clint Eastwood (Gus Lobel), Amy Adams (Mickey Lobel), Justin Timberlake (Johnny), John Goodman (Pete Klein), Matthew Lillard (Phillip Sanderson), Robert Patrick (Vince), Joe Massingill (Bo Gentry), Scott Eastwood (Billy Clark).
Guion: Randy Brown.
Producción: Clint Eastwood, Robert Lorenz y Michelle Weisler.
Música: Marco Beltrami.
Fotografía: Tom Stern.
Montaje: Joel Cox y Gary Roach.
Diseño de producción: James J. Murakami.
Vestuario: Deborah Hopper.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

NOMINADOS A LOS INDEPENDENT SPIRIT AWARDS 2013

“Moonrise Kingdom”, la última cinta de Wes Anderson, “Bestias del sur salvaje” de Benh Zeitlin y la comedia romántica “El lado bueno de las cosas” (Silver Linings Playbook) de David O. Russell, encabezan las nominaciones a los Independent Spirit Awards, galardones que premian anualmente las producciones rodadas fuera de los grandes estudios de Hollywood. Con cinco candidaturas cada una, “Moonrise Kingdom”, “Bestias del sur salvaje” y “El lado bueno de las cosas” son las máximas favoritas para triunfar en la gala que se celebrará el 23 de febrero de 2013, un día antes de la entrega de los Oscar. "Las nominaciones de este año representan un grupo sorprendentemente fuerte de artistas, tanto delante como detrás de la cámara", dijo Josh Galés, co-presidente de la Asociación de Cine Independiente de Estados Unidos, grupo sin ánimo de lucro que concede los Spirit Awards. Junto a las cintas ya citadas, optan al premio a la mejor película el drama sobre la homosexualidad "Keep the Lights On" y la comedia negra "Bernie". Los nominados a mejor director son Wes Anderson ("Moonrise Kingdom"), Benh Zeitlin ("Bestias del sur salvaje"), Ira Sachs (Keep the Lights On), Julia Loktev (Un planeta solitario) y David O. Russell (El lado bueno de las cosas). 

La lista completa de nominados es la siguiente: 

MEJOR PELÍCULA 
Beasts of the Southern Wild 
Bernie 
Keep the Lights On 
Moonrise Kingdom 
Silver Linings Playbook 

MEJOR DIRECCIÓN 
Wes Anderson, "Moonrise Kingdom" 
Julia Loktev, "The Loneliest Planet" 
David O. Russell, "Silver Linings Playbook" 
Ira Sachs, "Keep the Lights On" 
Benh Zeitlin, "Beasts of the Southern Wild" 

MEJOR GUIÓN 
Wes Anderson & Roman Coppola, "Moonrise Kingdom" 
Zoe Kazan, "Ruby Sparks" 
Martin McDonagh, "Seven Psychopaths" 
David O. Russell, "Silver Linings Playbook" 
Ira Sachs, "Keep the Lights On" 

MEJOR ÓPERA PRIMA 
"Sound of My Voice" 
"The Perks of Being a Wallflower" 
"Gimme the Loot" 
"Safety Not Guaranteed" 
"Fill the Void" 

MEJOR PRIMER GUIÓN 
"Safety Not Guaranteed" 
"Robot & Frank" 
"Celeste & Jesse Forever" 
"Gayby" 
"Fill the Void" 

MEJOR ACTRIZ PROTAGONISTA 
Linda Cardellini," Return" 
Jennifer Lawrence, "Silver Linings Playbook" 
Quvenzhane Wallis, "Beasts of the Southern Wild" 
Mary Elizabeth Winstead, "Smashed" 
Emayatsy Corinealdi, "Middle of Nowhere" 

MEJOR ACTOR PROTAGONISTA 
Jack Black, "Bernie" 
Bradley Cooper, "Silver Linings Playbook" 
John Hawkes, "The Sessions" 
Matthew McConaughey, "Killer Joe" 
Thure Lindhardt, "Keep the Lights On" 
Wendell Pierce, "Four" 

MEJOR ACTRIZ SECUNDARIA 
Ann Dowd, "Compliance" 
Helen Hunt, "The Sessions" 
Rosemarie DeWitt, "My Sister's Sister" 
Lorraine Toussaint, "Middle of Nowhere" 
Britt Marling, "Sound of my Voice" 

MEJOR ACTOR SECUNDARIO 
David Oyelowo, "Middle of Nowhere"
Michael Peña, "End of Watch" 
Matthew McConaughey, "Magic Mike" 
Bruce Willis, "Moonrise Kingdom" 
Sam Rockwell, "Seven Psychopaths" 

MEJOR PELÍCULA DOCUMENTAL 
"How to Survive a Plauge" 
"The Artist is Present" 
"Central Park Five" 
"Invisible War" 
"The Waiting Room" 

MEJOR PELÍCULA EXTRANJERA 
"Amour" 
"Once Upon a Time in Anatolia" 
"Rust in Bone" 
"Sister" 
"War Witch" 

MEJOR FOTOGRAFÍA 
"Valley of the Saints" 
"Beasts of the Southern Wild" 
"End of Watch" 
"Moonrise Kingdom" 
"Here" 

JOHN CASSAVETTES AWARD (A una película con menos de 500.000 $ de presupuesto) 
"Breakfast with Curtis" 
"Middle of Nowhere" 
"Starlet" 
"The Color Wheel" 

ROBERT ALTMAN AWARD (Al mejor reparto) 
"Starlet" 

TRUER THAN FICTION AWARD (A un largometraje documental que merece ser descubierto) 
"The Waiting Room" 
"Leviathan" 
"Only the Young" 

PRODUCERS AWARD 
"Nobody Walks" 
"Stones in the Sun" 
"Prince Avalanch" 

SOMEONE TO WATCH AWARD (Cineasta revelación que aún no ha sido reconocido) 
"Pincus" 
"Gimme the Loot" 
"Electric Children"



Vídeo anunciador de las nominaciones:

ED HARRIS


Edward Allen Harris nació el 28 de noviembre de 1950 en Englewood (New Jersey). Es un intérprete, productor y director estadounidense que comenzó en el mundo del espectáculo en la década de los setenta. Representó obras de teatro en Los Ángelesy acudió al Instituto de las Artes de la localidad californiana de Valencia. Por esa época debutó como actor de televisión en algunos episodios de series como “Lou Grant” o “Hart to Hart”. En 1977 se le vio bevemente en un biopic televisivo sobre el controvertido magnate  Howard Hughes titulado  “The Amazing Howard Hughes” (1977) y protagonizado por Tommy Lee Jones.

Su trayectoria cinematográfica se inició con un pequeño papel en “Coma” (1978), cinta dirigida por Michael Chrichton. Posteriormente, obtuvo su primer papel protagonista en “Los caballeros de la moto” (1981) de George A. Romero. Pero fue gracias a “Elegidos para la gloria” (1983) de Philip Kaufman -donde encarnó al astronauta John Glenn- como Harris alcanzó la fama internacional. Ya en los años ochenta intervino en títulos como “Creepshow” (1982) de nuevo a las órdenes de  George A. Romero, “Bajo el fuego” (1983) de Roger Spottiswoode, “En un lugar del corazón” (1984) de Robert Benton, “Alamo Bay” (1985) de Louis Malle, “Dulces sueños” (1985) de Karel Reisz, “Jacknife” (1989) de David Hugo Jones o “Abyss” (1989) de James Cameron. En 1986 debutó en Broadway, recibiendo una nominación al premio Tony por su interpretación en la obra “Precious Sons”.

En la siguiente década participó en conocidos largometrajes como “Glengarry Glen Ross” (1992) de James Foley, “La tapadera” (1993) de Sydney Pollack, “Apolo 13” (1995) de Ron Howard, “Nixon” (1995) de Oliver Stone, “La roca” (1996) de Michael Bay o “El show de Truman” (1999) de Peter Weir.

Concretamente por sus interpretaciones en “Apolo 13” y “El show de Truman” fue nominado al Oscar a mejor actor secundario, consiguiendo los galardones Kevin Spacey por “Sospechosos habituales” y James Coburn por “Aflicción”. No obstante, por “El show de Truman” consiguió el Globo de Oro en la citada categoría.

Pero, seguramente, fue con la entrada del nuevo siglo cuando el actor llevó a cabo sus mejores trabajos. Además debutó como realizador. En el año 2000 se estrenó tras la cámara con “Pollock” (2000), un film biográfico sobre la figura del pintor expresionista abstracto Jackson Pollock, que le supuso una nueva nominación a la estatuilla de Hollywood como mejor actor principal. Ésta fue a parar a manos de Russell Crowe por su papel en “Gladiator”. Por la extraordinaria “Las horas” (2002) volvió a ser nominado en la categoría de mejor secundario pero el galardón dorado volvió a serle esquivo y recayó en un estupendo Chris Cooper por “Adaptation (El ladrón de orquídeas)”. Continuó ofreciendo su destacada presencia en proyectos como los de  “Enemigo a las puertas” (2001) de Jean Jacques Annaud, “Una mente maravillosa” (2001) de Ron Howard o “La mancha humana” (2003) de Robert Benton. Su filmografía más reciente incluye "Una historia de violencia" (2005), con Viggo Mortensen, "Copying Beethoven" (2006) -encarnando al genial compositor- o "La búsqueda II: El diario secreto" (2007), en compañía de Nicolas Cage.

Su segunda incursión como realizador fue el western co-protagonizado otra vez por Viggo Mortensen y Renée Zellweger "Appaloosa" (2008).



A continuación, algunas muestras de sus películas más conocidas:


"UNA HISTORIA DE VIOLENCIA" (escena en versión original)




"GLENGARRY GLEN ROSS" (escena en versión original)





viernes, 23 de noviembre de 2012

AMANECER PARTE II (The Twilight Saga: Breaking Dawn - Part 2)


Se acaban de cumplir veinte años desde el estreno cinematográfico de la versión que, sobre el personaje de Drácula, rodó el maestro Francis Ford Coppola. Y reconozco que aquella película me sugestionó sobremanera. La perfecta combinación entre fábula, romance y terror, con los trazos de una estética atrayente y una música inolvidable, lograron que todavía hoy siga enganchado a sus diálogos: “He cruzado océanos de tiempo para encontrarte” decía Gary Oldman. “En la vida hay tinieblas y hay luces, y usted es una de las luces… la luz de toda luz” decía Anthony Hopkins. Y la destinataria de todas aquellas frases -una Winona Ryder, otrora en estado de gracia- se debatía entre sus amores del pasado y del presente en una lucha claramente desigual. Nunca los géneros romántico y de terror se compenetraron de una forma tan acertada como irrepetible.

Obviamente, entre la cinta de Coppola y la saga de “Crepúsculo” no cabe comparación posible en ningún sentido. Estas películas vampíricas nacidas de las novelas de la escritora Stephenie Meyer se sitúan varios peldaños por debajo de aquélla en cuanto a guion, ambientación, interpretación y emoción. Sin embargo, reconozco que yo mismo vi con agrado la primera entrega y con curiosidad la segunda. Ofrecían una visión bastante alejada del resto de largometrajes destinados por aquel entonces –hace ya cuatro años- a un público mayoritariamente juvenil y que todavía a día de hoy copan las salas de proyección. Por esa razón, me desmarqué del aluvión de críticas que la calificaban como un producto basura exclusivamente apto para adolescentes. Me parecían apreciaciones injustas que impedían valorar determinada dosis de originalidad en la propuesta e, incluso, cierta valentía en una recreación que transitaba entre la lentitud narrativa del drama y la intensidad del thriller.

Pero, paradójicamente, la rentabilidad del producto fue su peor enemigo. Tanto desde el punto de vista literario como cinematográfico, el tremendo éxito alcanzado empujó a los productores a continuar con una saga que quedó agotada con sus dos primeros títulos. El conjunto se prolongó innecesariamente y, en concreto, su cuarta parte se diseñó para estrenarse a través de dos films, siguiendo una tendencia de negocio perversa pero cada vez más habitual. Y fue con esa decisión comercial cuando el resultado final se vino abajo por resultar excesivamente falso y anodino. Su trasfondo meramente económico resulta demasiado evidente y, aunque no sea del todo criticable considerar el Séptimo Arte también como una industria, no es suficiente argumento, máxime si, además, es el único.

 A pesar de ello, “Amanecer Parte II” probablemente hará las delicias de los incondicionales del serial, cuya devoción por los personajes saciará sus expectativas por completo. Es tan similar a sus antecesoras (demasiado, para mi gusto) que, por eso mismo, no defraudará a quienes vayan buscando idénticos contenidos. Bill Condon, director de la muy recomendable “Dreamgirls”, saca todo el jugo posible a esta fruta ya tan exprimida y, teniendo en cuenta las circunstancias, lo hace con corrección, obteniendo la máxima rentabilidad de la historia y de los actores.

 El equipo artístico es el mismo, aunque con la notable ausencia de Anna Kendrick, una interesante actriz que, tras participar en las primeras entregas, ha podido demostrar su gran calidad en títulos como “Up in the Air” o “50/50”. Personalmente, creo que a las intérpretes femeninas de “Crepúsculo” les aguarda un mejor futuro profesional que a sus compañeros varones. En el caso concreto de Kristen Stewart, confío en que supere la presión mediática a la que se ha visto sometida en los últimos meses, ya que de sus actuaciones en “La habitación del pánico” y “Hacia rutas salvajes” se desprende que puede llegar muy lejos. Dependerá de cómo oriente su carrera a partir de ahora.

Trailer en castellano:


Trailer en versión original:


Datos del film:
Película: La saga Crepúsculo: Amanecer – Parte 2. Título original: The Twilight saga: Breaking dawn – Part 2.
Dirección: Bill Condon.
País: USA. Año: 2012. Duración: 115 min. Género: Drama, fantástico, romance.
Interpretación: Kristen Stewart (Bella Cullen), Robert Pattinson (Edward Cullen), Taylor Lautner (Jacob Black), Peter Facinelli (Dr. Carlisle Cullen), Elizabeth Reaser (Esme Cullen), Ashley Greene (Alice), Dakota Fanning (Jane), Mackenzie Foy (Renesmee), Michael Sheen (Aro), Jamie Campbell Bower (Caius), Nikki Reed (Rosalie), Jackson Rathbone (Jasper Hale), Maggie Grace (Irina), Billy Burke (Charlie Swan), Kellan Lutz (Emmett), Casey LaBow (Kate), MyAnna Buring (Tanya), Christian Camargo (Eleazar), Mía Maestro (Carmen), Cameron Bright (Alec), Omar Metwally (Amun), Rami Malek (Benjamin), Lee Pace (Garrett), Andrea Gabriel (Kebi), Patrick Brennan (Liam), Marlene Barnes (Maggie), Tracey Heggins (Senna), Lisa Howard (Siobhan), Angela Sarafyan (Tia), Judith Shekoni (Zafrina).
Guion: Melissa Rosenberg; basado en la novela de Stephenie Meyer. Producción: Wyck Godfrey, Stephenie Meyer y Karen Rosenfelt.
Música: Carter Burwell.
Fotografía: Guillermo Navarro.
Montaje: Virginia Katz e Ian Slater.
Diseño de producción: Richard Sherman.
Vestuario: Michael Wilkinson.

lunes, 19 de noviembre de 2012

ROBERT ALTMAN

Robert Bernard Altman nació en Kansas City, Missouri,  el 20 de febrero de 1925 y falleció en Los Ángeles el 20 de noviembre de 2006. Fue un prestigioso director de cine estadounidense, ganador de un Oscar honorífico y del Globo de Oro por la película "Gosford Park". Estudió inicialmente en el Colegio St. Peter's School y luego en la Secundaria Rockhurst High School y en Southwest High School de su ciudad. Más tarde fue enviado a la Academia Militar Wentworth, situada a las afueras de Lexington, Missouri, donde permaneció durante sus primeros años universitarios. En 1943, a la edad de 18 años, entró en las Fuerzas Aéreas del Ejército de los Estados Unidos (USAAF), donde fue copiloto de un bombardero B-24 durante la Segunda Guerra Mundial. En esa época vio las primeras luces de Hollywood y se enamoró de ellas. En 1947 se mudó a Los Ángeles para seguir su carrera profesional como actor, escritor y director.

Tras varios fracasos como realizador de cine que le obligaron a centrarse en el mundo de la televisión, con series como "Bonanza" o "Alfred Hitchcock presenta", Altman conoce el éxito gracias a "MASH" (1970), una excelente sátira de la guerra de Corea que logra la Palma de Oro en el Festival de Cannes. 
A partir de ahí desarrolla una carrera ascendente que, aunque con altibajos, le convierte en uno de los cineastas norteamericanos más originales de la segunda mitad del siglo XX.

Aunque su carrera fue irregular -compaginando grandes títulos con obras más mediocres y prescindibles- lo cierto es que terminó por hacerse un hueco entre los mejores de su profesión. Además de la estatuilla de honor, obtuvo siete nominaciones a los Premios de la Academia de Hollywood, aunque nunca ganó ninguno en competición. Como mejor director optó al galardón por “M.A.S.H.” (1970), “Nashville” (1975), “El juego de Hollywood” (1992), “Vidas cruzadas” (1993) y “Gosford Park” (2001). Como productor repitió candidatura por “Gosford Park” y “Nashville”.

Obtuvo asimismo dos B.A.F.T.A. (por “Gosford Park” y “El juego de Hollywood”) y un Globo de Oro (igualmente por “Gosford Park”). Fue muy reconocido y galardonado en festivales tan destacados como el de Berlín (con cuatro premios por “El último espectáculo” (2006), “Fortune Cookie” (1999), “Secret Honor” (1984) y “Búfalo Bill” (1976). Resultó premiado en Cannes por sus trabajos en “El juego de Hollywood” y “M.A.S.H.” y en Venecia por “Vidas Cruzadas”, además de otro premio honorífico en el año 1996.

A continuación, varias escenas de la película "Vidas cruzadas" (en versión original)








viernes, 16 de noviembre de 2012

EN LA CASA (Dans la maison)


Se nota que “En la casa” es fruto de un amante del cine y de la literatura, de alguien que es consciente del poder de ambas artes, que nos permiten fantasear y hasta mentir para poder recrear determinadas realidades aparentemente inalcanzables. No es muy común ver cintas en cuya trama tengan relevancia escritores como Flaubert, Chejov o Dickens. Tampoco que sus verdaderos protagonistas sean la imaginación narrativa de uno de los personajes centrales y la destrucción que su cualidad provoca en la vida del otro.

El punto de partida es, desgraciadamente, muy habitual en nuestros días: un profesor de Lengua y Literatura que, corrigiendo las redacciones que encargó a sus alumnos donde contaran su fin de semana, se desespera ante la mediocridad de unos textos escritos sin talento ni voluntad. Pero, de repente, descubre una narración que le sugestiona sobremanera. Un alumno describe cómo es el núcleo familiar de otro compañero de su clase y, entre las ganas de contar del adolescente y el afán de leer e inculcar la pasión por la lectura del docente, lo que, en principio, no era más que un trabajo puntual, comienza a convertirse en una novela por entregas en la que el pupilo va interaccionando con esa familia que no es la suya. A partir de ese momento, la vida del maduro maestro cambia por completo, introduciéndose en un mundo en el que ficción y realidad se mezclan y dejándose arrastrar por una ilusión, una curiosidad y una pasión desconocidas. La situación se complicará de tal manera que el resultado final será destructivo y sin posibilidad de regreso al punto de partida.

“En la casa” es un film interesante y original centrado en sus personajes y cuyo clima engancha a cualquier espectador que se sienta atraído por un universo en el que la creación imaginativa y la cotidianeidad de la vida diaria se combinan e interaccionan sorpresivamente. Se aprecia claramente su origen teatral, obra del reconocido dramaturgo español Juan Mayorga. Y, tal y como sucede cuando un acontecimiento extraordinario sacude trayectorias vitales hasta entonces anodinas, el desenlace será una incógnita que, en ningún caso, dejará las cosas como estaban al principio.

Este tipo de cintas basadas en diálogos continuos suele aburrir a un sector del público más aficionado al género de acción centrado en la aparatosidad visual de las imágenes. En ese sentido, es justo reconocer que la narración peca puntualmente de ser un tanto lenta y repetitiva. Sin embargo, sus múltiples méritos deben prevalecer, ya que no es habitual asistir hoy en día a ningún estreno que no sea o bien una precuela o bien la tercera, cuarta o quinta parte de otro título anterior. En mi opinión, la originalidad es un valor a tener muy en cuenta y esta película es original. Aunque solo sea por eso, vale la pena acudir a verla.

François Ozon es uno de los realizadores franceses más reconocidos internacionalmente. Ha ganado diversos premios en los festivales de Valladolid,  Toronto, San Sebastián (“En la casa” es la última Concha de Oro de este certamen) o Berlín, entre otros. Se trata de un cineasta muy interesante aunque algo irregular, que en esta ocasión se ha encargado del guion y de la dirección de una película cautivadora. Los actores interpretan sus papeles con corrección, en especial el veterano profesor y su joven alumno. Kristin Scott Thomas (la maravillosa Katherine de “El paciente inglés”) y Emmanuelle Seigner (esposa y musa del controvertido Roman Polanski) se encargan de dar vida a unos personajes algo desdibujados que quedan relegados a un segundo plano y que no les permiten demostrar sus sobradas cualidades profesionales.

Trailer en castellano


Trailer en versión original


Datos del film:

Película: En la casa. Título original: Dans la maison.
Dirección: François Ozon.
País: Francia. Año: 2012. Duración: 105 min. Género: Drama, comedia, thriller.
Interpretación: Fabrice Luchini (Germain), Ernst Umhauer (Claude), Kristin Scott Thomas (Jeanne), Emmanuelle Seigner (Esther), Denis Ménochet (Rapha padre), Bastien Ughetto (Rapha hijo), Jean-François Balmer (director), Yolande Moreau (gemelas), Catherine Davenier (Anouk).
Guion: François Ozon; adaptación libre de la obra de teatro “El chico de la última fila”, de Juan Mayorga.
Producción: Eric Altmeyer y Nicolas Altmeyer.
Música: Philippe Rombi.
Fotografía: Jérôme Alméras.
Montaje: Laure Gardette.
Diseño de producción: Arnaud De Moleron.
Vestuario: Pascaline Chavanne.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

HOMENAJE A LA PELÍCULA "CASABLANCA" EN EL 70º ANIVERSARIO DE SU ESTRENO


"Casablanca" es una película estadounidense dirigida por Michael Curtiz en 1942. Se basa en la obra teatral "Todos vienen al café de Rick" ("Everybody comes to Rick’s") de Murray Burnett y Joan Alison, que nunca fue puesta en escena. Para el proyecto cinematográfico se la rebautizó como "Casablanca", tal vez intentando imitar el éxito de otra cinta del año38 titulada "Argel.15". Su rodaje comenzó el 25 de mayo y finalizó el 3 de agosto, alcanzando un coste de producción de algo más de un millón de dólares. Se rodó completamente en las dependencias de los estudios excepto la secuencia que muestra la llegada del mayor Strasser, que se llevó a cabo en el Aeropuerto Van Nuys. La primera opción del afamado productor Hal B. Wallis para realizar el film fue el prestigioso William Wyler pero, como en aquel momento no estaba disponible, decidió escoger -después de barajar varios nombres- a su amigo Michael Curtiz.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Rick Blaine (Humphrey Bogart), un estadounidense cínico y amargado, expatriado por causas desconocidas, administra el local nocturno más popular de Casablanca (Marruecos), denominado el «Café de Rick». Se trata de un lugar exclusivo y, al mismo tiempo, de un antro de juego que atrae a una clientela muy variada, desde gente de la Francia de Vichy a oficiales de la Alemania nazi, asilados políticos y ladrones. A pesar de que Rick asegura ser neutral en todos los campos, posteriormente se revelará su participación en el tráfico ilegal de armas hacia Etiopía con el objetivo de combatir la invasión italiana de 1935, y en la Guerra Civil Española junto al bando republicano. Una noche, un criminal menor llamado Ugarte (Peter Lorre) llega al club portando unas «cartas de tránsito» (literalmente, «letters of transit»), documentos valiosos que ha obtenido tras asesinar a dos mensajeros alemanes. Se trata de una especie de salvoconductos que permiten a su poseedor el libre tránsito a través de la Europa controlada por los nazis y la posibilidad de llegar incluso a la neutral Lisboa, desde la que se podía partir hacia los Estados Unidos. Por eso, dichos documentos tienen un valor incalculable para cualquiera de los refugiados que esperan en Casablanca su oportunidad de escapar. Ugarte planea vender los salvoconductos esa misma noche pero, antes de que la compraventa tenga lugar, es arrestado por la policía local al mando del Capitán Louis Renault (Claude Rains), un corrupto oficial de la Francia de Vichy que quiere complacer como sea a los nazis. De manera subrepticia, Ugarte deja las cartas al cuidado de Rick porque «de algún modo, debido a que tú me desprecias, eres el único en quien yo confío». Entretanto, la razón de la amargura de Rick llega de nuevo a su vida. Se trata de su ex-amante, Ilsa Lund (Ingrid Bergman), quien le había abandonado en París sin dar explicaciones y que, junto a su esposo Victor Laszlo (Paul Henreid), entra al Café esa noche para comprar las cartas. Laszlo es un renombrado líder de la resistencia checa que se enfrenta al nazismo. La pareja necesita esa documentación para abandonar la ciudad marroquí y partir hacia Norteamérica, donde él podrá continuar su labor política. La noche siguiente, Laszlo -sospechando que Rick tiene las cartas-, se entrevista con éste, quien se niega a entregárselas y le pide que le pregunte a su esposa el motivo. Rick sigue resentido con Ilsa pero esa misma noche, una vez que el local ha quedado desierto, ella lo confronta. Cuando él se niega a entregarle los salvoconductos, ella lo amenaza con una pistola pero, incapaz de disparar, le confiesa que sigue amándolo y le explica que, cuando lo encontró por primera vez y se enamoró de él en París, pensaba que su marido había sido asesinado en un campo de concentración. Sin embargo, al descubrir que Laszlo había logrado escapar, dejó a Rick sin explicación alguna y regresó junto a su esposo. Además, le confiesa que fingió haber abandonado la ciudad para evitar que su amante se quedara a buscarla, exponiéndose a ser capturado por los alemanes. 
El largometraje fue exhibido por primera vez en el Teatro Hollywood de Nueva York el 26 de noviembre de 1942 a fin de que la proyección coincidiera con la invasión de las tropas aliadas de la costa norte de África y con la captura de la ciudad de Casablanca. El estreno oficial fue dos meses después, el 23 de enero de 1943. En los Oscar correspondientes a aquella edición -entregados el 2 de marzo de 1944- "Casablanca" se alzó con tres de ellos (mejor guion adaptado, mejor director y mejor película) y fue nominada a otros cinco. Uno de los puntos fuertes de su reparto es la amplia variedad de nacionalidades de los actores que lo integran. De hecho, solo tres de los intérpretes que figuran en sus créditos son estadounidenses. La película refleja, por encima de todo, la portentosa pasión entre Humphrey Bogart e Ingrid Bergman. Asimismo, la galería de personajes que se reúnen cada noche en el local de Rick Blaine es extraordinaria. Ahí están el cínico y oportunista capitán Renault (un impagable Claude Rains), el noble marido Victor Laszlo (Paul Henreid), el fiel amigo Sam (Dooley Wilson), el pobre y mediocre Ugarte (Peter Lorre), el gordo Ferrari (Sydney Greenstreet), el entrañable Carl (S.Z. Sakall) y el “ruso loco” Sasha (Leonid Kinskey). Todos ellos contribuyen a lograr el ambiente verdaderamente inolvidable del Rick’s Café Américain. Rick Blaine, el mítico personaje interpretado por Humphrey Bogart, ha quedado para la memoria colectiva como arquetipo de hombre rudo y amargado cuya entereza moral, idealismo y grandeza de corazón salen a la superficie cuando la ocasión lo requiere. Hasta entonces, sobrevive día a día como el escéptico solitario que recibió en el pasado el golpe mortal de una mujer a la que nunca ha podido olvidar.

Escenas de Casablanca










viernes, 9 de noviembre de 2012

SKYFALL


Nunca he sido un aficionado declarado de las películas de James Bond. A mi modo de ver, esta legendaria saga cinematográfica resulta demasiado artificial. Su protagonista, excesivamente trucado, desde la forma de conquistar a las mujeres a la de salir indemne de las peleas, desde la chulería con la que pide el Martini a la sofisticación de las armas que utiliza o el lujo de los coches que conduce. Y los demás personajes, demasiado estereotipados. El conjunto rebosa una falsedad que termina por desagradarme, similar a la sensación que me produce Las Vegas en mitad del desierto de Nevada, con sus luces de neón, sus opulentos casinos, sus fuegos artificiales y la suntuosidad de sus hoteles. Admito que los visitantes puedan sentirse cautivados de entrada ante semejante espectáculo visual pero, con el paso del tiempo, lo postizo y hortera de la propuesta neutraliza cualquier otra virtud. 

Durante décadas, las aventuras de 007 eran para mí como la ciudad del juego por excelencia. Es cierto que, al fin y al cabo, hablamos de ficción y, por lo tanto, no procede exigir en modo alguno una precisión realista pero, como ocurre en gastronomía, para hacer un plato hay que poner las dosis justas de cada condimento y hacerlo a gusto del comensal y, en este caso, la dosis de falsedad se me antojaba excesiva y la cocción alejada del punto exacto.

Pero llegó la versión de “Casino Royale” de 2006 (no la original de 1967) y reconozco que me gustó. Contenía en gran medida la esencia del agente secreto creado por Ian Fleming pero reflejaba además un modelo de acción mucho más trepidante y elaborada. El personaje mostraba más matices y complejidades y la trama estaba narrada con cierta coherencia. Supuso para mí el resurgimiento de una saga en decadencia, hasta el punto de considerarlo el mejor título de cuantos la integran.



Sin embargo, “Skyfall” da un paso atrás, principalmente debido a un guion salpicado de fallos, que avanza a trompicones y sin una coordinación mínima. Obviamente, esta circunstancia no influirá sobre aquellos espectadores que se conforman con la aparatosidad de las peleas, la tensión de las persecuciones y la grandilocuencia visual. Pero quienes aspiren a disfrutar de un relato bien contado se sentirán decepcionados. Pondré un par de ejemplos. Uno, la falta de creatividad que implica no aclarar cómo se escapa el villano de su celda y mata a sus vigilantes. Dos, la chapuza que supone mostrar el apellido Bond sobre las tumbas de los padres del espía, muertos cuando éste era un niño, habida cuenta que se trata de una identidad falsa utilizada en sus misiones. En definitiva, son numerosas las secuencias inexplicables que el público debe dar por buenas durante toda la proyección porque, como le dé por pararse a pensar, empezará a entrar la risa.

Para colmo de males, las denominadas “chicas Bond”, seña de identidad de estos largometrajes, aquí carecen prácticamente de relevancia. Lejos quedó Vesper Lynd, desgraciadamente.

Pero, aunque no esté a la altura de las grandes muestras del género y se sitúe muy por detrás de otros de sus colegas –como el incomparable Jason Bourne- no todo es negativo en “Skyfall”. Algunas de sus escenas logran entretener, si bien en un metraje cercano a las dos horas y media mantener el listón del entretenimiento a una altura permanentemente elevada es dificilísimo. Lo más elogiable son las interpretaciones de la pareja protagonista. En concreto, el actor español Javier Bardem lleva a cabo una recreación muy solvente del malvado Silva y lo coloca en lo más alto del pódium de quienes se han enfrentado al carismático agente del MI6 a lo largo de su dilatada trayectoria. Por lo que respecta a la fotografía y a la dirección artística, ambas son correctas. Y, por último, el emblemático tema principal compuesto por Monty Norman y popularizado por el maestro John Barry continúa siendo un placer para los oídos.

Trailer en castellano


Trailer en versión original


Datos del film

Película: Skyfall.
Dirección: Sam Mendes.
Países: Reino Unido y USA. Año: 2012. Duración: 143 min. Género: Acción, thriller.
Interpretación: Daniel Craig (James Bond), Judi Dench (M), Bérénice Marlohe (Sévérine), Javier Bardem (Silva), Ralph Fiennes (Gareth Mallory), Ben Whishaw (Q), Naomie Harris (Eve), Helen McCrory (Clair), Albert Finney (Kincade), Ola Rapace (Patrice).
Guion: John Logan, Neal Purvis y Robert Wade; a partir de los personajes creados por Ian Fleming.
Producción: Barbara Broccoli y Michael G. Wilson.
Música: Thomas Newman.
Fotografía: Roger Deakins.
Montaje: Stuart Baird.
Diseño de producción: Dennis Gassner.
Vestuario: Jany Temime.

martes, 6 de noviembre de 2012

MIKE NICHOLS


Michael Igor Peschkowsky, conocido como Mike Nichols, nació el 6 de noviembre de 1931 en Berlín, Alemania, y emigró a los EE.UU. con su familia a la edad de 7 años. Comenzó su carrera profesional en la década de los cincuenta formando parte del dúo cómico Nichols y Mayo , que se hacía acompañar por Elaine May. Debutó Broadway con la obra "Descalzos por el parque", que le valió su primer premio Tony. Continuó dirigiendo una lista de éxitos sin precedente sobre las tablas norteamericanas, como "The Knack", "Luv", "The Odd Couple", "The Apple Tree", "Plaza Suite", "Prisioner of Second Avenue", "The Gin Game" y "Streamers". Como productor teatral, presentó "Whoopi Goldberg en Broadway" y ganó otro Tony por su espectáculo "Annie". 

En 1987 recibió el George Abbott Award y en 1990 fue galardonado por el American Museum of the Moving Image merced a su contribución a la industria del Séptimo Arte. Nichols dirigió su primera película "¿Quién teme a Virginia Wolf?" en 1966, resultado nominado al Oscar al mejor director. Su protagonista, Elizabeth Taylor, se alzó con la estatuilla en la categoría de mejor actriz. En 1967 dirigió "El graduado", obteniendo entonces el Oscar a la mejor dirección. El hecho de que alcanzara tanto éxtio con sus dos primeras cintas y acaparase tantos galardones con ellas convirtió su debut cinematográfico en uno de los más célebres de la historia del cine.

Su filmografía posterior incluye filmes como "Trampa-22" (1970), "Conocimiento carnal" (1971), "Silkwood" (1983) y "Armas de mujer" (1988). Por estos dos últimos títulos fue nominado nuevamente al premio de la Academia de Hollywood al mejor director. Entre ambos dirigió en 1986 “Se acabó el pastel” y, ya en la década de los noventa, estrenó “Postales desde el filo” (1990), "A propósito de Henry" (1991), "Lobo" (1994), “Una jaula de grillos” (1996) y “Primary Colors” (1998). Durante esos veinte años que van desde los setenta hasta los noventa, Nichols acusó un cierto estancamiento en la brillante carrera que había iniciado en los sesenta. A excepción de “Silkwood” y “Armas de mujer”, el resto de los largometrajes no alcanzaba el nivel previamente demostrado por el cineasta. Cierto que sus colaboraciones con Meryl Steep en “Postales desde el filo” y “Se acabó el pastel”  se aseguraban un nivel interpretativo destacado pero no fue hasta “Primary Colors” cuando realmente comenzó a resurgir el gran Mike Nichols. 

También dirigió a Emma Thompson en la película de HBO "Wit" pero su éxito más reciente es la serie "Angels in America" -también para HBO-, con Al Pacino y, una vez más, Meryl Streep. Esta producción recibió cinco Globos de Oro. 

En los inicios del nuevo milenio el resurgimiento mencionado se ha hecho más patente gracias a dos magníficos trabajos de géneros muy diferentes (el drama y la comedia). Me refiero a “Closer” (2004) y “La guerra del Charlie Wilson” (2007). Con la primera, el aluvión de reconocimientos no estuvo a la altura de su grandeza. Pese a dos nominaciones al Oscar, tres candidaturas a los BAFTA y la obtención de dos Globos de Oro de un total de cinco posibles, sus memorables guión, dirección e interpretación le hacían acreedora, en mi opinión, de mejores resultados. Por su parte, “La guerra de Charlie Wilson” destaca por la genialidad de su guión -obra del gran escritor Aaron Sorkin- y por los numerosos reconocimientos tributados por su papel al actor Philip Seymour Hoffmann, lo que la encumbra como una de las mejores comedias de la década. 

Nichols también desempeña labores de producción y, además de en sus propios proyectos, ha realizado dicha tarea en la destacadísima “Lo que queda del día” (1993) de James Ivory.


A continuación, una escena de "Closer" y la versión en español de "El graduado"

CLOSER (Escena)




EL GRADUADO (Película íntegra en español)

viernes, 2 de noviembre de 2012

ARGO


Decía el personaje de Clive Owen en la película “The International: dinero en la sombra” que "la diferencia entre ficción y realidad es que la ficción ha de tener lógica". Y es verdad, porque si no se avisara al espectador de que lo que cuenta “Argo” está basado en hechos reales, la tendencia natural de éste sería calificar de absurda e inverosímil una trama que, a todas luces, no es creíble. Ahora bien, dando por bueno que estamos ante una realidad que efectivamente ocurrió, dicha crítica ya no cabe y sólo queda disfrutar del largometraje.

 En plena etapa de tensión política, diplomática y militar entre Estados Unidos e Irán, con la Embajada de los primeros asaltada y sus funcionarios secuestrados por el segundo, el plan ideado por la CIA para liberarles fue simular el rodaje de una película de ciencia ficción en el país de los Ayatollah para, por esa vía, hacerles pasar por parte del personal encargado de la filmación. Ante semejante planteamiento, todo invita a pensar que “Argo” sea una comedia alocada y disparatada y, ciertamente, algunas de sus secuencias resultan muy divertidas. Pero se trata de un intenso “thriller” que entretiene de principio a fin.

Siempre he calificado a Ben Affleck como actor mediocre y de filmografía muy irregular. También he defendido que su posición en la industria de Hollywood se debía más a su supuesto atractivo físico que a la calidad de sus interpretaciones. Pero debo reconocer que me he equivocado o, más bien, que no le he juzgado del todo bien. Porque, aun opinando que sus inicios como intérprete son muy mejorables, posee una sobresaliente versatilidad como realizador, lo que le convierte en un cineasta que se desenvuelve a las mil maravillas en el género del suspense y la intriga y en un relevante narrador de historias.

 Ya sorprendía que, entre títulos tan insulsos como “Armageddon”, “Pearl Harbor” o “Una relación peligrosa”, este californiano hubiese ganado un Oscar como guionista (a medias con su amigo Matt Damon) por “El indomable Will Hunting”. Pero desde que debutó tras la cámara con la cinta “Adiós, pequeña, adiós”, su imagen de guaperas algo torpe se esfumó y dio paso al artista, al brillante director al que vale la pena seguir. Su segundo trabajo -“The Town: ciudad de ladrones”- es una historia rodada con soltura y brillantez, con unas muy dignas interpretaciones y con una dosis de intensidad reservada al cine de calidad. Con “Argo” firma el pleno (tres aciertos de tres intentos) y nos predispone a esperar con impaciencia sus futuros proyectos. Muchas son las cualidades de la cinta, desde una correcta recreación de la época (finales de los años setenta y principios de los ochenta) a una ácida crítica política de la crisis de los rehenes (autocrítica también, ya que no esconde la reprochable actitud norteamericana en el conflicto iraní), pasando por un relato emocionante y angustioso de la huida del personal de la Embajada. El legendario Howard Hawks afirmaba que el cine tenía diez mandamientos y que los nueve primeros decían lo mismo: No aburras. En este sentido, Ben Affleck cumple a la perfección con los nueve primeros y, probablemente, también con el décimo.

El equipo artístico está integrado por un grupo de intérpretes bien diferenciados. El período de la acción que se desarrolla en Hollywood recae sobre los magníficos John Goodman y Alan Arkin, que asumen la parte cómica de la proyección. Por el contrario, la parte dramática -que tiene lugar en los centros de poder político estadounidense e iraní- se ha encargado a actores desconocidos pero que desempeñan su cometido con solvencia.

Trailer en castellano:

 Trailer en versión original:

 Datos del film:
Película: Argo. 
Dirección: Ben Affleck.
País: USA. Año: 2012. Duración: 120 min. Género: Thriller.
Interpretación: Ben Affleck (Tony Mendez), Bryan Cranston (Jack O’Donnell), John Goodman (John Chambers), Alan Arkin (Lester Siegel), Victor Garber (Ken Taylor), Tate Donovan (Bon Anders), Clea DuVall (Cora), Kyle Chandler (Hamilton), Scoot McNairy (Joe), Chris Messina (Malinov), Taylor Schilling (Christine Mendez).
Guion: Chris Terrio; basado en un capítulo de “El maestro del disfraz”, de Antonio J. Mendez; y en el artículo “The great escape” de la revista Wired, escrito por Joshuah Bearman.
Producción: George Clooney, Grant Heslov y Ben Affleck.
Música: Alexandre Desplat.
Fotografía: Rodrigo Prieto.
Montaje: William Goldenberg.
Diseño de producción: Sharon Seymour.
Vestuario: Jacqueline West.