LA PELÍCULA DE LA SEMANA

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jueves, 29 de marzo de 2012

TODOS LOS DÍAS DE MI VIDA (The Vow)

Hacía mucho tiempo que un drama romántico no asaltaba los primeros puestos de la taquilla norteamericana y lograba alzarse con una buena recaudación dado que, normalmente, esos privilegiados lugares se reservan para películas de acción y comedias disparatadas. Según una página oficial de recaudaciones de Hollywood, la cinta Todos los días de mi vida ocupa el sexto puesto de las más taquilleras de la historia del cine en este subgénero cinematográfico. Sus ciento veintidós millones ingresados le bastan para asentarse en tan cómoda posición solo por detrás de los ciento veintinueve que consiguió en 1982 Oficial y Caballero; de los ciento cincuenta y tres de Jerry Maguire (aunque en mi opinión este título está más en la comedia que en el drama); de los ciento noventa y ocho de Pearl Harbor; de los doscientos diecisiete de Ghost y, por supuesto, muy por detrás de los seiscientos de Titanic. Ya sé que esto de las calificaciones por géneros es muy discutible, y que algunos incluirían dentro de esta categoría a la saga Crepúsculo (que, por su vertiente vampírica, se la ha colocado en un apartado diferente) pero, dando por buenos los criterios que se hayan usado para elaborar el listado, la conclusión es que han pasado muchos años hasta que un film de estas características ha llevado a tanta gente a las salas de cine.
Obviamente, no existe una regla que indique que la calidad de un largometraje tenga una relación directa con su ascenso en las listas de éxito. Si está ahí es simplemente porque, de alguna manera, ha conectado con buena parte del público y, en ese sentido, el respeto hacia el producto resultante es máximo. En mi opinión el film es blando, a ratos incluso algo insulso, carente de diálogos brillantes o siquiera de personajes que enganchen pero, estas películas, centradas en los sentimientos y en el romanticismo (de las que, me confieso, soy fan) les basta el tocar esas fibras sensibles que los espectadores tienen para que funcionen muy por encima de las expectativas. Son esas misteriosas fibras sensibles que cada uno tenemos y que hacen que una determinada escena nos conmueva sobremanera, pese a que al de al lado la misma secuencia le produzca risa. Son esos incontrolables circuitos nerviosos que poseemos y que hacen que a unos se les haga un nudo en el estómago mientras que, a otros, les entre el sopor. Es, simplemente, inexplicable y, a diferencia de lo que decía en agente Fox Mulder en Expediente X, la verdad no está ahí fuera, sino ahí dentro, en el interior de cada uno.
Yo, personalmente, y aún reconociéndole varias escenas bonitas y entrañables, la posiciono muy por debajo del lugar que ha ocupado en el listado de las más taquilleras. Que películas como El paciente inglés, Memorias de África, Los puentes de Madison o, incluso, El diario de Noa (protagonizada por la misma actriz que Todos los días de mi vida) queden relegados a puestos más retrasados me es incomprensible pero, en cuestión de gustos, no ha nada escrito.

A continuación el trailer en español y en versión original.


En versión original



Película: Todos los días de mi vida. Título original: The vow.
Dirección: Michael Sucsy.
País: USA. Año: 2012. Duración: 104 min. Género: Drama, romance.
Interpretación: Rachel McAdams (Paige), Channing Tatum (Leo), Jessica Lange (Rita), Scott Speedman (Jeremy), Sam Neill (Bill), Jessica McNamee (Gwen).
Guion: Jason Katims, Abby Kohn, Marc Silverstein y Michael Sucsy.
Producción: Gary Barber, Roger Birnbaum y Paul Taublieb.
Música: Michael Brook y Rachel Portman.
Fotografía: Rogier Stoffers.
Montaje: Melissa Kent y Nancy Richardson.
Diseño de producción: Kalina Ivanov.
Vestuario: Alex Kavanagh.

martes, 27 de marzo de 2012

HOMENAJE A BILLY WILDER EN EL DÉCIMO ANIVERSARIO DE SU MUERTE (Billy Wilder)

Billy Wilder se llamaba realmente Samuel Wilder y nació el 22 de junio de 1906. Comenzó a estudiar derecho en la Universidad de Viena, pero abandonó las clases de leyes para trabajar como redactor en varios periódicos austriacos y posteriormente como reportero en una publicación berlinesa. Pronto empezó sentirse atraído por el cine tras comenzar a ver películas, algunas de las cuales le marcaron profundamente, como El acorazado Potemkin, de Sergéi Eisenstein.
Tras la subida al poder de Hitler, Wilder se vio obligado a abandonar Alemania debido a su ascendencia judía. De hecho su madre moriría en los campos de concentración. Llegó a Estados Unidos y comenzó a trabajar como guionista para la Paramount, fue a raíz de eso cuando tuvo la ocasión de colaborar con Ernst Lubitsch, su gran maestro y también con Charles Brackett. Por sus trabajos en "Ninotchka" (1939), "Si no amaneciera" (1941) y "Bola de fuego" (1941), Billy Wilder conseguiría ser nominado al premio Oscar al mejor guion, pero posteriormente se pasó de lleno a la dirección cinematográfica, logrando igualmente muchos reconocimientos. En 1944 estrenó "Perdición", nuevamente candidato a la estatuilla como guionista pero también como director y, al año siguiente, con "Días sin huella" lograría alzarse con el galardón en esas dos mismas categorías.
La década de los 50 resultó extraordinaria para el realizador. Prácticamente todos sus títulos son imprescindibles para entender la capacidad como autor de Wilder, aunque las películas más redondas de este periodo son "El crepúsculo de los dioses" (1950), "Traidor en el infierno" (1953), "Testigo de cargo" (1957) y "Con faldas y a lo loco" (1959), sin olvidar cintas como "El gran carnaval" (1951) o "Sabrina" (1954). Con todos esos film seguía acumulando nominaciones y premios.
En la década de los sesenta continuó unido al éxito. "El apartamento" (1960) se convirtió en uno de sus título más populares y en el más galardonado de su carrera, pues logró el premio Oscar a la mejor película, mejor dirección y mejor guión. En los años posteriores el ritmo de producción de sus películas descendió pero la calidad de las mismas se mantuvo a gran nivel gracias a títulos (algunos de ellos muy infravalorados) como "Uno, dos, tres" (1961), "Irma, la dulce" (1963), "Bésame, tonto" (1964) y "En bandeja de plata" (1966). El guión de este último film le proporcionaría su última nominación a los Oscar.
Pero no solo fueron premios de la Academia de Hollywood. Wilder ganó dos premios BAFTA, un galardón en el festival de Berlín, otro en el de Cannes, dos en el de Venecia, y tres Globos de Oro, entre un sinfín de más reconocimientos.
Además de por sus películas, Wilder es recordado por sus frases irónicas y mordaces. Algunas de las más famosas son:
"Lo más importante es tener un buen guión. Los cineastas no son alquimistas. No se pueden convertir los excrementos de gallina en chocolate".
"Hay algo sorprendente: cuando reflexiono sobre todas mis películas, me llama la atención que, en las épocas en que estuve deprimido hice comedias. Y cuando me sentía feliz, rodé temas más bien trágicos. Quizás intente inconscientemente compensar cada uno de mis estados de ánimo".
"Al público no hay que dárselo todo masticado, como si fuera tonto. A diferencia de otros directores que dicen que dos y dos son cuatro, Lubitsch dice dos y dos... y eso es todo. El público saca sus propias conclusiones".
"He hecho películas que a mí me hubiera gustado ver. Y yo sólo quiero ver películas que me entretengan".
"Escribir un guión no es esperar a que llegue la musa y te bese en la frente; es un trabajo muy duro. He hecho ambos trabajos, y sé que dirigir es un placer y escribir un guión es un rollo".
"Sobre Ingmar Bergman debo decir que los críticos no tienen ni idea de lo que está diciendo, pero, pese a todo, les chifla... Existe una asociación internacional de ese tipo de críticos, capaces de extasiarse ante el asno muerto de Cocteau envuelto con telas encima de un piano".
"Sobre la impuntualidad de Marilyn debo decir que tengo una vieja tía en Viena que estaría en el plató cada mañana a las seis y sería capaz de recitar los diálogos incluso al revés. Pero, ¿quién querría verla?... Además, mientras esperamos a Marilyn Monroe todo el equipo, no perdemos totalmente el tiempo... Yo, sin ir más lejos, tuve la oportunidad de leer Guerra y Paz y Los miserables".
"Existen más libros sobre Marilyn Monroe que sobre la II Guerra Mundial. Hay una cierta semejanza entre las dos: era el infierno, pero valía la pena".

A continuación algunas escenas de sus películas:

EL APARTAMENTO


SABRINA

jueves, 22 de marzo de 2012

CONTRABAND (Contraband)

Si con frecuencia me resulta incomprensible esta manía (casi epidemia) cada vez más habitual de rodar nuevas versiones, todavía me cuesta más entender que sean los mismos profesionales que han rodado un largometraje quienes vuelvan a filmarlo con otros actores y otra financiación pero con la misma historia y sin variaciones sustanciales. En estos casos, la falta de originalidad y creatividad se hace aún más patente.
Baltasar Kormákur es un actor, productor y director islandés que hace apenas cuatro años presentó una película titulada Reykjavik Rotterdam. Intervenía en la producción de aquel proyecto y participaba también como intérprete. Ahora se encarga de su remake como realizador y contando con el mismo guionista. El hecho es que nos enfrenta sustancialmente a una trama igual, con los idénticos personajes y similar estilo.
Puedo comprender que existan razones económicas y estratégicas para esta reincidencia, habida cuenta que el film europeo pasó desapercibido y apenas tuvo repercusión en las salas de proyección. Su versión norteamericana, gracias a la colaboración de populares estrellas en los principales papeles, recaudó sesenta y seis millones de dólares en Estados Unidos, lo que para una inversión de veinticinco millones puede calificarse de resultado aceptable y, sobre todo, de buen comienzo para emprender futuros proyectos en una industria tan compleja como la anglosajona. El problema es que, dejando a un lado esas motivaciones de rentabilidad económica y desde un punto de vista exclusivamente artístico no destaca por ningún aspecto, aunque tampoco se le pueda achacar deficiencias técnicas ni defectos en el ritmo o en la narración. Se instala en esa tierra de nadie que ocupan los títulos que no son ni buenos ni malos.
Es el relato de un joven ex delincuente que, tras abandonar el mundo sórdido y peligroso de los bajos fondos, se ve obligado a volver a él por culpa de su cuñado, envuelto en un lío con un clan mafioso. Quienes no hayan visto la cinta original y, en general, los aficionados a este género que sean principiantes y no hayan visionado cientos de filmes similares, contarán con hora y media de cierto entretenimiento. Sin embargo, a los que hemos asistido a centenares de ejemplos similares, la falta de originalidad nos pesa como una losa y nos impide recomendarla.
Su protagonista, Mark Wahlberg, recrea con corrección un tipo de personaje que conoce a la perfección, el individuo de buen corazón pero, muy a su pesar, marginal y arrastrado por acontecimientos que le impiden salir de la ciénaga en la que se desenvuelve. En The Fighter, a las órdenes de David O. Russell, bordó un papel muy similar –aunque alejado del mundo del contrabando- pero, a diferencia de ésta, la película contaba con un gran guion y con personajes muy interesantes. Tanto es así que obtuvo dos estatuillas de Hollywood en 2011, aunque ninguna de ellas recayó para este intérprete. En definitiva, se trata de un buen actor que tan solo necesita mejores proyectos profesionales


Película: Contraband.
Dirección: Baltasar Kormákur.
Países: USA y Reino Unido. Año: 2012. Duración: 110 min. Género: Thriller.
Interpretación: Mark Wahlberg (Chris Farraday), Kate Beckinsale (Kate Farraday), Ben Foster (Sebastian Abney), Giovanni Ribisi (Tim Briggs), Lukas Haas (Danny), J.K. Simmons (capitán Camp), Diego Luna (Gonzalo), Caleb Landry Jones (Andy), David O’Hara.
Guion: Aaron Guzikowski; basado en la película “Reykjavík-Rotterdam” (2008), escrita por Arnaldur Indridason y Óskar Jónasson.
Producción: Tim Bevan, Eric Fellner, Baltasar Kormákur, Stephen Levinson y Mark Wahlberg.
Música: Clinton Shorter.
Fotografía: Barry Ackroyd.
Montaje: Elísabet Ronaldsdóttir.
Diseño de producción: Tony Fanning.
Vestuario: Jenny Eagan.

martes, 20 de marzo de 2012

AKIRA KUROSAWA EN EL 102º ANIVERSARIO DE SU NACIMIENTO (Akira Kurosawa)

Akira Kurosawa fue el séptimo hijo de Isamu y Shima Kurosawa. Nació el 23 de marzo de 1910 en el distrito de Omori en Tokio. Su padre era el director de un instituto del ejército japonés y la propia familia Kurosawa tenía antepasados samuráis. Este 2012, por lo tanto, hubiese cumplido 102 años.

Un episodio que marcó profundamente a este realizador tuvo lugar en 1923, cuando se produjo el gran terremoto de Kantō que destruyó Tokio y mató a más de cien mil personas. Akira tuvo que ves los cadáveres humanos y de animales que se apilaban en cualquier rincón. Cuando intentaba apartar la vista, su hermano mayo Heigo le obligó a sostenerla. Kurosawa recordaría más tarde que esta experiencia le enseñó que mirar de frente a lo que lo aterraba, era el modo de vencer su propio miedo.

Cuando Akira acababa de cumplir los 20 años, su hermano Heigo se suicidó, y cuatro meses más tarde murió el mayor de todos ellos, convirtiéndose en el único vástago varón sobreviviente. Su hermana inmediatamente siguiente, a la que él llamaba "pequeña hermana mayor", también había muerto repentinamente cuando él sólo tenía diez años de edad.

En 1938, y tras probar con otras artes como la pintura, Kurosawa empezó su relación profesional con el cine cuando se interesó por un programa de aprendiz de director organizado por un gran estudio, el mítico Toho (de donde sale “Godzilla”, por ejemplo). Después de trabajar como asistente de Kajiro Yamamoto, en 1943, tiene su primera gran oportunidad dirigiendo “La leyenda del gran judo” (‘Sugata Sanshiro’), una película propagandística que obtuvo un gran éxito de público. Inevitablemente, sus inicios están marcados por la Segunda Gran Guerra y por el control del gobierno japonés.

Títulos épicos como “Los siete samurais” (1954), “Mercenario” (1961) o “Sanjuro” (1962), en los que el Japón medieval resultaba omnipresente, fueron engrandeciendo su filmografía. Sin embargo, el director pasó por un trance emocional muy fuerte que le llevó a intentar suicidarse, aunque no lo consiguió. Cabe reseñar que ya había presenciado el suicidio de uno de sus siete hermanos cuando apenas era un crío. Pero poco a poco se rehizo y volvió a la actividad con la misma calidad de siempre, primero con la coproducción rusa “El cazador” (1975) y más tarde con “Kagemusha, la sombra del guerrero” (1980). La Academia de Hollywood se fijó en él en 1985, nominándole por "Ran" y en 1990, al otorgarle un Oscar honorífico.

De fuerte carácter, con fama de gran perfeccionista en los rodajes y admirador confeso de John Ford, el japonés fallecería el 2 de septiembre de 1998, cinco años después de su último rodaje, “Madadayo”. Además de los reconocimientos de la Academia de Hollywood ya mencionados, logró dos premios BAFTA por “Kagemusha, la sombra del guerrero” y por “Ran”. También fue premiado en muchos festivales como los de Berlín (por “La fortaleza escondida” y por “Vivir”), Cannes (por “Kagemusha, la sombra del guerrero”), San Sebastián (por “Ran”) y Venecia (por “Rashomon”, “Los siete samuráis” y “Barbaroja”, además de un galardón especial que recibió en 1982).

A continuación, dos escenas de sus más conocidas películas:

LOS SIETE SAMURÁIS



RAN




viernes, 16 de marzo de 2012

INTOCABLE (Intouchables)

Después del enorme éxito internacional de The Artist, que ha acaparado el premio a mejor película en casi todas las partes del mundo, desde el Oscar de Hollywood al BAFTA británico, desde los galardones del denominado cine independiente a los propios César franceses, logrando una unanimidad casi sin precedentes, pudiera pensarse que este film tenía asegurado ser también el más taquillero de la industria gala en virtud de ese aluvión de reconocimientos. Sin embargo, y pese a haber obtenido jugosos beneficios, sus cifras palidecen ante el rendimiento económico de Intocable. Este largometraje ha alcanzado cotas reservadas tan solo a las grandes productoras norteamericanas. Únicamente en Francia ha recaudado más de ciento sesenta millones de dólares, cantidad inaudita solo comparable con los grandes éxitos de un mercado como el estadounidense y, desde luego, impensable para el cine español.
Intocable no es un título de acción, ni un thriller, ni una gran superproducción espacial. Es una cinta sobre la relación que se establece entre un aristócrata minusválido y su cuidador, un joven de raza negra, ex presidiario y marginal. Es decir, tendría en principio todas las papeletas para ocupar, en el mejor de los casos, un puesto entre los cinco largometrajes más vistos durante un par de semanas, antes de comenzar su descenso clasificatorio y su posterior desaparición de las salas de proyección. Pero algo pasó, ese “algo” completamente impredecible que supone que una determinada película conecte con millones de espectadores y termine por convertirse en un fenómeno que trasciende a lo meramente cinematográfico.
Ciertamente, esta producción cuenta con varios elementos a su favor, como los personajes pintorescos y antagónicos que se relacionan por medio de diálogos ingeniosos y que viven situaciones que combinan sabiamente las bases cómicas y las dramáticas. El relato favorece el optimismo y logra arrancar las sonrisas del espectador, pero también le produce una sensación de mezquindad ante esas quejas cotidianas de la mayoría de la población frente a las desgracias ajenas.
Esta comedia basada, por increíble que parezca, en hechos reales (de hecho, tanto el aristócrata como su mano derecha siguen manteniendo una estrecha relación), es un modelo de humanidad, frescura e inteligencia sentimental. Puede que en determinados momentos se rinda a algún que otro tópico pero es un defecto fácilmente perdonable cuando se valora el resultado final en su conjunto. El objetivo de entretener y de, al mismo tiempo, mover a la reflexión y tocar el corazón de los espectadores se cumple sobradamente. Sin duda, se trata de una buena opción para acudir al cine.




Película: Intocable. Título original: Intouchables.
Dirección y guion: Eric Toledano y Olivier Nakache.
País: Francia. Año: 2011. Duración: 115 min. Género: Comedia dramática.
Interpretación: François Cluzet (Philippe), Omar Sy (Driss), Audrey Fleurot (Magalie), Anne Le Ny (Yvonne), Clotilde Mollet (Marcelle), Alba Gaïa Bellugi (Elisa), Cyril Mendy (Adama), Christian Ameri (Albert).
Producción: Nicolas Duval-Adassovsky, Laurent Zeitoun y Yann Zenou.
Música: Ludovico Einaudi.
Fotografía: Mathieu Vadepied.
Montaje: Dorian Rigal-Ansous.
Vestuario: Isabelle Pannetier.

jueves, 15 de marzo de 2012

HOMENAJE A "EL PADRINO" EN EL 40º ANIVERSARIO DE SU ESTRENO (The Godfather)

Hoy, 15 de marzo de 2012, se celebra el cuarenta aniversario del estreno de la emblemática película “El padrino”. “The Godfather” es un largometraje estadounidense de 1972 dirigido por Francis Ford Coppola. El film fue producido por Albert S. Ruddy para la productora Paramount Pictures. Está basada en la novela del mismo nombre de Mario Puzo, quien adaptó el guion junto a Coppola.

Narra la historia de Don Vito Corleone (Marlon Brando), respetado jefe de una de las cinco familias de la mafia de Nueva York. Tiene cuatro hijos: una chica, Connie (Talia Shire), y tres varones: el impulsivo Sonny (James Caan), Freddie (John Cazale) y Michael (Al Pacino), el más joven y que no quiere saber nada del crimen organizado. Cuando Corleone, siempre aconsejado por el 'consigliere' Tom Hagan (Robert Duvall), se niega a intervenir en el negocio de las drogas, el jefe de otra banda ordena su asesinato. Empieza entonces una violenta y cruenta guerra entre las familias mafiosas.

"El padrino" fue estrenada el 15 de marzo de 1972, obteniendo en su primer fin de semana en las salas  $302.393 dólares y terminando por recaudar 134. 966. 411 solo en Estados Unidos y más de $110. 100. 000 a nivel internacional, sumando $245.066.411 en ganancias, cantidad muy considerable teniendo en cuenta que su presupuesto fue de 6.000.000 de dólares.

Es una de las producciones más aclamadas y apreciadas de la cinematografía estadounidense e internacional, siendo considerado uno de los mejores filmes de todos los tiempos. La crítica ha sido unánime en las alabanzas a este largometraje. Seleccionamos a continuación algunos ejemplos:

“Fascinante compendio de cine de Coppola. La compleja historia de una familia mafiosa liderada por un implacable padre de familia y hombre de honor (inmenso Marlon Brando) y cuyo poder hereda su hijo más pacífico (asombroso un primerizo Al Pacino de mirada gélida) es, ante todo, un ejercicio narrativo de insuperable nivel. La brillante disección de todos los personajes, el ritmo magistral que alterna largas secuencias familiares con creíbles escenas de acción, y una ambientación perfecta consiguen un film que entró "violentamente" entre los mejores clásicos de todos los tiempos... para alzarse con el título de obra cumbre del cine moderno”. (Pablo Kurt: FILMAFFINITY)

"El padrino" son palabras mayores. Las dos primeras partes están entre las 10 mejores películas de la historia del cine." (Carlos Boyero: Diario El Mundo)

"Coppola inventa una nueva mirada para el cine y amplía los horizontes de una industria que pedía a gritos savia nueva" (Luis Martínez: Diario El País)

"Una obra maestra" (Fernando Morales: Diario El País)

Coppola imparte una lección de cómo hacer cine que marcó futuros títulos. En 1973 se hizo acreedora de tres premios de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas estadounidenses: Mejor Actor para Marlon Brando, Mejor Película y Mejor Guion Adaptado para Mario Puzo y Francis Ford Coppola. Anteriormente había ganado cinco Globos de Oro a Mejor película - Drama, Mejor director, Mejor actor - Drama, Mejor canción original y Mejor guion.

A continuación, dos escenas de la película:

lunes, 12 de marzo de 2012

MICHAEL CAINE

El actor Michael Caine nació el 14 de marzo de 1933 en Londres. Su nombre verdadero es Maurice Joseph Micklewhite. De origen irlandés por parte de padre, nació en un barrio obrero de la capital británica.
Poco aplicado en los estudios, se enroló en el ejército, llegando a luchar en la Guerra de Corea. Cuando terminó el conflicto bélico trabajó en diferentes oficios mientras asistía a clases de interpretación. Su oportunidad llegó cuando fue contratado como asistente del director en la compañía de teatro Horsham Repertory Company. Por esa época adoptó el nombre de Michael Caine (el apellido artístico deriva de "El motin del Caine", una de sus películas favoritas).
Su primer papel importante como actor cinematográfico fue "Zulu" (1964), film realizado por Cy Endfield que contaba con su reparto con Stanley Baker y Jack Hawkins. Este título fue el preámbulo para el protagonismo en la película que le convirtió en estrella mundial, "Alfie" (1966), comedia dramática dirigida por Lewis Gilbert que le proporcionó una candidatura al Oscar gracias a un papel que, curiosamente, había desechado su amigo Terence Stamp con anterioridad. La estatuilla fue para Paul Scofield por "Un hombre para la eternidad".
Con anterioridad a "Alfie", Michael Caine había sido elegido como actor principal para encarnar al detective Harry Palmer, un sosias de James Bond que apareció en tres películas: "Ipcress" (1965) de Sidney J. Furie, "Funeral en Berlín" (1966) de Guy Hamilton y "Un cerebro de un billón de dólares" (1967), último título de la serie que dirigió Ken Russell. Otros importantes films de finales de los años 60 en los que intervino Caine fueron "La caja de las sorpresas" (1966) de Bryan Forbes, "Ladrona por amor" (1966) de Ronald Neame, "7 veces mujer" (1967) de Vittorio de Sica, "Mercenarios sin gloria" (1968) de Andre de Toth o "La batalla de Inglaterra" (1969) de Guy Hamilton. A lo largo de los años, Michael Caine ha ido incrementando su prestigio como actor a través de papeles más complejos y exigentes.
Ha interpretado una gran diversidad de personajes, desde el profesor de universidad en "Educando a Rita" hasta el empresario de boxeo que ha visto mejores tiempos y que usa la violencia para recomponer su situación en "Shiner". En su dilatada carrera, ha ganado tres Globos de Oro como mejor actor (de once candidaturas), ha sido nominado al Oscar en seis ocasiones, habiendo ganado dos como mejor actor de reparto por "Hannah y sus hermanas" y "Las normas de la casa de la sidra". Tiene además dos premios BAFTA y dos galardones en el festival de cine de San Sebastián y ha obtenido un premio de la Academia de Cine Británica al mejor actor por "Educando a Rita".
Recientemente ha aparecido en las películas de Christopher Nolan "Batman Begins", "El caballero oscuro" y "Origen", siendo todas ellas grandes éxitos de taquilla, aunque con papeles secundarios. También participó en "Hijos de los hombres" y en el film de Phillip Noyce "El americano impasible", por el que volvió a ser nominado a la estatuilla de Hollywood a la mejor interpretación masculina. En 2000 la Corte Real británica le nombró Caballero, lo que le convirtió en Sir Maurice Micklewhite. Él escogió específicamente recibir su caballería bajo su verdadero nombre como un signo de respeto hacia su padre, que se llama de la misma manera.
Se ha casado dos veces. Su primer matrimonio duró sólo tres años (Patricia Haines). En 1973 se volvió a casar con su actual esposa, Shakira. Tiene dos hijas, una de cada matrimonio.
A continuación, dos fragmentos de sus películas:

LAS NORMAS DE LA CASA DE LA SIDRA




EL AMERICANO IMPASIBLE

jueves, 8 de marzo de 2012

LUCES ROJAS (Red Lights)

Rodrigo Cortés es un director, productor, editor y guionista español que ha logrado hacerse un hueco dentro de la complicada industria norteamericana. Con el largometraje Buried, su debut detrás las cámaras, logró asombrar a crítica y público ya que, pese a la sencillez de su propuesta (toda la trama se desarrolla en el interior de un ataúd), implicaba una indudable complejidad artística que el gallego resolvió con una soltura y una dosis de imaginación dignas de alabanza. Obtuvo tres premios Goya -uno de ellos para sí mismo- de un total de diez nominaciones pero, sobre todo, consiguió un reconocimiento unánime reconocimiento a lo que era, no solo un proyecto original, sino una lección de hacer cine bajo unos condicionantes y con unas limitaciones insalvables para la mayoría de los realizadores. No obstante, y aun elogiando su capacidad de sacar adelante un trabajo tan complicado, un elevado número de espectadores reconocían que no les había gustado una cinta que se desarrollaba íntegramente en tan inusual recinto. Ocurría lo mismo que con otras tantas actividades artísticas en las que, sin perjuicio de admitir su calidad, no traspasan la barrera de los gustos subjetivos. Pero está claro que a Rodrigo Cortés le gustan los retos. No rueda films convencionales y, aunque sólo sea por esa característica, cuenta con mi admiración. A mí no hay nada que me cause mayor sopor en una sala de proyección que la sensación de estar viendo siempre lo mismo y sin ninguna dosis de emoción ni de intensidad. Por eso, cuando algún cineasta se desmarca con producciones novedosas y propuestas inteligentes, se gana mi respeto y mi consideración ante lo que supone una manifestación de valentía y originalidad en estos tiempos en los que las copias, los remakes y las segundas y sucesivas partes invaden las salas de cine. Dicho esto, y aunque con su último título vuelva a demostrar una dirección precisa, una realización técnica correcta y un elevado nivel de intriga, considero que los laberintos en los que se mete Cortés son tan complejos que termina por perderse en ellos. Luces rojas es un thriller sobrenatural y, por lo tanto, forma parte de un subgénero cinematográfico que cuenta con varios hándicaps. El primero, que el público más receptivo a este tipo de historias no es muy numeroso. El segundo, más significativo, que la línea que separa una intriga bien construida de un relato algo absurdo no siempre es clara. Y en esta ocasión, se camina peligrosamente por esa frontera, con acierto durante muchos minutos del metraje pero fracasando, sobre todo, para quienes este tipo de argumento nos atrae más bien poco. Así pues, resulta inevitable que la tensión y el clímax que se pretenden naufraguen. El actor Cillian Murphy realiza una labor interpretativa destacada gracias a su reconocida capacidad para transmitir inquietud y elaborar personajes complejos, como ya demostró en películas tan distintas como El viento que agita la cebada del siempre reivindicativo Ken Loach o El caballero oscuro y Origen, ambas de Christopher Nolan. También forma parte del reparto Robert De Niro, auténtico peso pesado y leyenda del séptimo arte por méritos propios, si bien, en mi opinión, su indiscutible nivel profesional decrece año tras año por culpa del exceso de producciones en las que participa, muchas de ellas impropias de su categoría.

  

Película: Luces rojas. Título original: Red lights.
Dirección y guion: Rodrigo Cortés.
Países: España y USA. Año: 2012. Duración: 119 min. Género: Thriller sobrenatural.
Interpretación: Cillian Murphy (Tom Buckley), Sigourney Weaver (Margaret Matheson), Robert De Niro (Simon Silver), Elizabeth Olsen (Sally Owen), Leonardo Sbaraglia (Palladino), Toby Jones (Doctor Shackleton), Joely Richardson (Monica Handsen).
Producción: Rodrigo Cortés y Adrián Guerra.
Música: Víctor Reyes.
Fotografía: Xavi Giménez.
Dirección artística: Antón Laguna.
Vestuario: Patricia Monné.


lunes, 5 de marzo de 2012

JULIETTE BINOCHE

Juliette Binoche nació en París el 9 de marzo de 1964.   Realizó estudios de interpretación en la Escuela de Arte Dramático de la capital francesa y, tras su graduación, se inició en el teatro. Su debut en el cine fue con el director Pascal Kané en la película “Liberty Belle”.

Un año después, el director Jean-Luc Godard le dio la oportunidad de participar en la película "Yo te saludo, María" (Je vous salue, Marie, 1985), aunque la fama internacional le llegaría con su siguiente film, "Apasionados" (Rendez-vous, 1985), protagonizado junto a Lambert Wilson. Tras este film vinieron "Malasangre" (Mauvais sang, 1986), de Léos Carax, haciendo una excelente actuación y "Los amantes del Pont-Neuf" (Les amants du Pont.-Neuf,1991), del mismo director. Después les siguió "La insoportable levedad del ser" (The Unbearable Lightness of Being, 1988), de Philip Kaufman. Cuatro años después interpretó "Herida" (Damage, 1992), junto a Jeremy Irons, y coprotagonizó con Ralph Fiennes "Cumbres borrascosas" (Wuthering Heights, 1992).

Posteriormente, trabajó en la famosa trilogía de los colores del polaco Krzysztof Kieslowski. Fue protagonista de "Bleu" (Trois couleurs: Bleu, 1993) y apareció en papeles en "Rouge" (Trois couleurs: Rouge, 1994) y "Blanc" (Trois couleurs: Blanc, 1994).

Fue galardonada con un Oscar de Hollywood por su interpretación en "El paciente inglés" (The English Patient, 1996), de nuevo junto a Ralph Fiennes.

Le siguen "Un diván en Nueva York" (Un divan a New York, 1996), junto a William Hurt. También trabajó con Téchiné en "Alice et Martin" (1998). Fue nominada nuevamente al Oscar por "Chocolat" (2000, interpretada junto a Johnny Depp). Más recientemente ha trabajado en "Paris, je t´aime", film compuesto por muchas historias rodadas por diferentes directores, en "Breaking and Entering", el último largometraje que rodó Anthony Minghella antes de morir o en "Copia certificada" de Abbas Kiarostami.

Además de los reconocimientos de la Academia de Hollywood antes mencionados, también ganó un BAFTA y un premio en el festival de Berlín por "El paciente inglés". En el festival de Cannes obtuvo otro galardón por "Copia certificada". Tiene un premio César y otro en el festival de Venecia por la película "Tres colores: Azul". Está considerada una de las mejores actrices francesas.
A continuación dos escenas de sus dos películas más importantes:

El paciente inglés:


Tres colores: Azul:

jueves, 1 de marzo de 2012

LA INVENCIÓN DE HUGO (Hugo)

La invención de Hugo es un cuento infantil para adultos que podría haber salido perfectamente de la pluma de Charles Dickens, aunque realmente haya sido Brian Selznick, pariente del legendario David O. Selznick (productor de míticas películas de Hollywood como Lo que el viento se llevó o Rebeca) el autor de esta fábula sobre los sueños perdidos pero, sobre todo, sobre los sueños encontrados. Igual que en The Artist, nos situamos ante un homenaje a los orígenes del séptimo arte, ya que un pionero del celuloide como Georges Méliès, realizador de cintas mudas como Viaje a la Luna, cuya escena en la que un proyectil impacta en el ojo del satélite lunar hemos visto más de una vez, es uno de los personajes centrales de esta narración. Es la historia de un niño huérfano que desprende tristeza y desolación y de su lucha por arreglar un autómata que dé sentido a su existencia. Sin saberlo, ese propósito le servirá de ayuda no sólo a él sino también a un viejo amargado por las penosas circunstancias de su vida. Para ambientar el relato, el cineasta Martin Scorsese se ha rodeado de profesionales de primer nivel que ayudan a que el público asista a esta proyección como lo que verdaderamente es: algo fantástico e irreal. La dirección artística ha supuesto para Dante Ferreti su tercera estatuilla, tras las conseguidas con sus trabajos en El aviador y Sweeney Todd, el barbero diabólico de la calle Fleet. Asimismo, Robert Richardson ha obtenido idéntico galardón en la categoría de mejor fotografía, que tendrá que añadir a los ya obtenidos por J.F.K. Caso abierto y, nuevamente, El aviador. Por su parte, la labor de edición de la veterana Thelma Schoonmaker (Oscar por Toro salvaje, Infiltrados y El aviador) es una demostración más de la brillantez del equipo técnico de esta producción a medio camino entre lo mágico y lo gótico. Lo que resulta más sorprendente es, precisamente, la figura de Scorsese tras la cámara, ya que es el máximo representante de un tipo de cine en el que recrea los bajos fondos humanos y sociales a través del realismo y la violencia. Que una figura como él haya aceptado un proyecto tan alejado de su filmografía habitual como éste puede, además de extrañar, incluso decepcionar a quienes acudan a las salas en busca de un largometraje representativo del genial realizador neoyorquino. La invención de Hugo en nada se parece a sus títulos anteriores. Es más, se sitúa en las antípodas de todos ellos. Pero el realizador está en su perfecto derecho de querer cambiar de registro y, desde luego, aquí demuestra que domina géneros ajenos a las biografías y a los gangsters. Ahora bien, para que esta película guste, es necesario verla con ojos infantiles y analizarla con mente adulta. Quien no conserve algo de su alma infantil, no pasará de considerar este cuento como una patología extraña dentro de la filmografía de Scorsese, una construcción bonita por fuera pero endeble en sus cimientos. Y es que no se puede leer a Hans Christian Andersen con el mismo espíritu que a Gustave Flaubert.
La invención de Hugo. Título original: Hugo.
Dirección: Martin Scorsese.
País: USA. Año: 2011. Duración: 128 min. Género: Aventuras, fantástico.
Interpretación: Asa Butterfield (Hugo Cabret), Chloë Grace Moretz (Isabelle), Ben Kingsley (Georges Méliès), Sacha Baron Cohen (inspector de estación), Jude Law (padre de Hugo), Christopher Lee (Sr. Labisse), Richard Griffiths (Sr. Frick), Ray Winstone (tío Claude), Emily Mortimer (Lisette), Frances de la Tour (Sra. Emilie).
Guion: John Logan; basado en el libro “La invención de Hugo Cabret”, de Brian Selznick.
Producción: Johnny Depp, Tim Headington, Graham King y Martin Scorsese.
Música: Howard Shore.
Fotografía: Robert Richardson.
Montaje: Thelma Schoonmaker.
Diseño de producción: Dante Ferretti.
Vestuario: Sandy Powell.


Ganadora de cinco Oscar:
Mejor Dirección Artística: Francesca Lo Schiavo (Decorador) Dante Ferretti (diseñador de producción)
Mejor Fotografía: Robert Richardson
Mejor Edición de Sonido: Philip Stockton, Eugene Gearty
Mejor Montaje de efectos sonoros: Tom Fleischman, John Midgley
Mejores Efectos Visuales: Robert Legato, Joss Williams, Ben Grossman, Alex Henning

Nominada a otros seis Oscar:
Mejor Diseño de vestuario: Sandy Powell
Mejor Dirección: Martin Scorsese
Mejor Montaje: Thelma Schoonmaker
Mejor Banda Sonora: Howard Shore
Mejor Película: Graham King, Martin Scorsese
Mejor Guión Adaptado: John Logan

Ganadora de dos BAFTA:
Mejor diseño de producción: Dante Ferretti, Francesca Lo Schiavo
Mejor Sonido: Tom Fleischman, Eugene Gearty, John Midgley, Philip Stockton.

Nominada a otros siete premise BAFTA:
Mejor fotografía: Robert Richardson
Mejor Diseño de vestuario: Sandy Powell
Mejor Director: Martin Scorsese
Mejor Montaje: Thelma Schoonmaker
Mejor Maquillaje y Peluquería: Morag Ross, Jan Archibald
Mejor Música original: Howard Shore
Mejores Efectos Especiales Visuales: Ben Grossmann, Joss Williams, Alex Henning, Robert Legato.

Ganadora del Globo de Oro al Mejor director: Martin Scorsese.

Nominada a otros dos Globos de Oro: Mejor película (drama) Mejor Banda Sonora: Howard Shore