viernes, 2 de diciembre de 2011

UN MÉTODO PELIGROSO (A Dangerous Method)



Si había un cineasta apropiado para plasmar el complejo y enrevesado mundo del psicoanálisis de Sigmund Freud y el nada convencional triángulo que formó con su colega Carl Jung y la paciente Sabina Spielrein, ese era David Cronenberg. Saltó a la fama en 1986 con la película La mosca y su filmografía siempre ha estado marcada por producciones de difícil clasificación, siguiendo una línea nada convencional que le reportaba un reducido número de fieles seguidores frente a una mayoría que veía cintas como Crash, eXistenZ o Spider sin entender bien el universo personal del canadiense, por lo que, con la excepción de la ya citada La mosca, sus resultados en taquilla eran siempre discretos. Sin embargo, ha tenido a su favor dos notas importantes para un artista: la originalidad para desmarcarse de gran parte de otras producciones y la valentía para reflejar su peculiar visión cinematográfica. Para mí, su mejor trabajo es Una historia de violencia. Gracias a un excelente guión y a unas magníficas interpretaciones logró rodar una trama intensa, compleja y entretenida, prescindiendo de muchas de sus excentricidades que, a mi juicio, lastran sus proyectos en gran medida.
Un método peligroso es un buen largometraje cuyos principales méritos radican en unos grandes actores que llevan a cabo un estupendo trabajo, en una correcta ambientación, en una destacada banda sonora de Howard Shore y en una historia extraña que pretende introducirse en los deseos más inconfesables del ser humano. Esos mimbres le bastan a Cronenberg para firmar un film correcto que va de menos a más y que alcanza sus mejores momentos cuando se centra en la evolución de los personajes y en sus sentimientos. Sin embargo, sus puntos débiles se localizan en la primera parte de la proyección, cuando trata de dar relevancia a los aspectos científicos y médicos de los tratamientos psiquiátricos. Ahí, el director se deja arrastrar por el lado más sórdido de la trama que, pese a que pueda venderse como un aliciente para los espectadores, en mi opinión se convierte en el tramo más vacío de la película. Pero, por encima de todo eso, queda un relato basado en acontecimientos y personajes reales que refleja el devenir de ellos tres y, particularmente, en qué derivó finalmente la relación entre Sabina Spielrein y Carl Jung, pasando la primera de ser paciente a, prácticamente, médico del segundo.
Como ya he señalado, sobresale el trío de intérpretes. La gran actriz Keira Knightley se implica a fondo en dar vida a un personaje complejo, mientras que Viggo Mortensen, con un papel más secundario, exhibe su gran presencia en la pantalla. Por su parte, el actor Michael Fassbender lleva a cabo su mejor interpretación hasta la fecha. David Cronenberg ha terminado de rodar recientemente su próximo título, Cosmopolis, que se estrenará en 2012. El famoso protagonista de la saga Crepúsculo Robert Pattinson, acompañado de otros compañeros más consagrados como Paul Giamatti y Juliette Binoche, integran el reparto. Seguro que, cuando menos, será un trabajo original.

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