viernes, 19 de noviembre de 2010

BON APPÈTIT


El festival de cine español de Málaga se está convirtiendo en una de las mejores plataformas para que los jóvenes cineastas que comienzan puedan dar a conocer sus trabajos y que éstos tengan una salida más favorable al mercado cinematográfico y, desde el año 1998, otorga sus premios a través de la denominada “Biznaga de Oro”. El otro lado de la cama o Azuloscurocasinegro son ejemplos de cintas galardonadas en pasadas ediciones. Y este año, si bien el premio a la mejor película recayó en Rabia, del ecuatoriano Sebastián Cordero, una de las más reconocidas fue Bon appétit, que se hizo con los premios del jurado, mejor guión, actor principal y una mención especial a la mejor actriz. Seguramente todos estos reconocimientos han servido para que su carrera comercial se dispare de forma sustancial y goce de una difusión de la que, en otras circunstancias, carecería.
Su director, David Pinillos, que debuta en el largometraje con esta interesante propuesta, sin que ello signifique que sea un desconocido para la industria del cine. Le avala una larga trayectoria como editor (lo que en España se conoce como montador), habiendo sido nominado al Goya en esta categoría por Gordos, aunque su labor destaca en otros títulos como Salir pitando o El juego de la verdad. Ya en el año 2007 se puso detrás de la cámara para rodar el cortometraje Dolly y es ahora cuando presenta su primer proyecto como realizador. Bon appétit lleva como ilustrativo subtítulo “Historias de amigos que se besan” y cuenta la historia de una pareja que, si bien se presenta como de amigos, alberga unos sentimientos y un modo de expresarlos que traspasan manifiestamente la frontera de la amistad para introducirse en el ámbito de una relación sentimental al uso. La cinta se adentra en esos terrenos pantanosos en los que se extienden las equívocas fronteras que separan la amistad del amor, y no sólo por lo que pudiera implicar de engaño a la pareja que se podría denominar “oficial”, sino por el nivel de “autoengaño” que para sus protagonistas llevan aparejados esos ambiguos sentimientos. Por esta razón, resulta sorprendente que, tanto su tráiler como buena parte de su publicidad se refiera a Bon appétit como una comedia romántica. En todo caso, nos hallaríamos ante un drama romántico que no tiene nada de comedia.
Se trata de una buena película que agradará mucho a quienes gusten de las narraciones lentas y de las historias basadas en los diálogos de los personajes. Bonita y sensible, alcanza sus mejores momentos cuando la pareja coincide en pantalla, en las escenas en las que habla por teléfono, pasea o está junta. Sin embargo, cuando ellos no están presentes, la falta de ritmo se hace notar con mayor contundencia y resulta más patente el tono excesivamente pausado del metraje.
El actor protagonista es el español Unax Ugalde, a quien hemos podido ver en algunas series televisivas como Periodistas o Cuéntame cómo pasó. En cine destacó en Héctor (por cuya interpretación recibió una nominación al Goya), Alatrist, Che,el argentino y El amor en los tiempos del cólera. Por su parte, Nora Tschirner, actriz alemana apenas conocida, ha demostrado su extraordinaria valía gracias a este papel, siendo posiblemente lo mejor de toda la película. Completa el elenco, aunque en un segundo plano, el protagonista de la premiada La vida de los otros, Herbert Knaup.

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