miércoles, 12 de mayo de 2010

PERDONA SI TE LLAMO AMOR

Federico Moccia es un escritor italiano que ha tenido un enorme éxito de ventas a nivel mundial con dos historias de amor narradas en cuatro novelas. Por un lado el romance entre dos jóvenes llamados Step y Babi en “A tres metros sobre el cielo” y en “Tengo ganas de ti”. Estos dos libros no solo fueron sendos best seller, sino que influyeron decisivamente en buena parte de los lectores, los cuales, como se narra en estos relatos, colgaban candados en los puentes en señal de amor eterno, lo que originó incluso serios problemas en algunos lugares públicos de la ciudad de Roma ante la avalancha de candados que aparecían por las calles. De hecho, incluso en Santa Cruz de Tenerife se pueden ver en algunos puentes candados siguiendo una moda que traspasó fronteras. Tras la enorme repercusión económica y social de su obra, Moccia ideó la historia de amor entre Alex y Niki en otras dos novelas tituladas “Perdona si te llamo amor” y “Perdona pero quiero casarme contigo”. Nuevamente fue todo un triunfo editorial, entrando este novelista romano en la lista de escritores que venden millones de libros por todo el mundo. Además, curiosamente, el desenlace de esta segunda historia de amor se desarrolla en la isla de Fuerteventura.
Ahora nos llega la adaptación al cine de Perdona si te llamo amor, que cuenta la relación entre un serio publicista a punto de abandonar los treinta y tantos y con una crisis sentimental ante el abandono de su mujer y una vital y jovencísima estudiante que intenta entrar en la universidad y es amante del surf. Yo, que he leído las cuatro novelas, creo que la razón del enorme éxito de su obra radica en dos puntos principales. El primero su ritmo ágil y diálogos chispeantes, salpicados con numerosas citas cinematográficas, literarias y canciones conocidas, logrando una gran complicidad con los lectores jóvenes (ya sea de edad o de espíritu) los cuales se divierten con una lectura que, aunque no posea una gran estilo narrativo, sí desborda en algunas partes de su relato una mezcla de sencillez y mordacidad. El segundo es que se ha especializado en una visión del amor romántico y que nace del corazón y sus sentimientos (que no del cerebro y de sus razonamientos) y que por lo tanto es apasionado, emocionante y, en buena medida, inexplicable, siendo éste no solo una manifestación de amor verdadero, sino, desde luego, más interesante para leer y seguramente para vivir. Cierto que eso no convierte a los libros de Moccia en buena literatura, teniendo en sus últimas obras una tendencia nada recomendable a la dispersión y a la falta de síntesis importante, a la proliferación de personajes secundarios carentes de interés, así como a la descripción excesivamente simple y llena de esteriotipos.
La película esta dirigida por el propio escritor y, pese a que ya había dirigido con anterioridad y era guionista, se nota una cierta falta de habilidad tras la cámara. El largometraje está mal narrado y mal interpretado y no consigue sacarle todo el jugo a un libro que tenía muchas posibilidades. Pero, como sus novelas, tiene algunas pinceladas que pueden llegar al espectador y ser interesantes, solo que, en el caso de la película, la proporción entre esas pizcas de genialidad y la parte más mediocre está claramente descompensada, desgraciadamente a favor de esta última. Mejor leer sus libros y quedarse con la parte original.

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