sábado, 10 de enero de 2009

ROCKNROLLA

El joven realizador británico Guy Ritchie ha logrado mayor repercusión mediática por su condición de (ya) ex-marido de la reina del pop Madonna que por su oficio detrás de las cámaras. Especializado en un tipo de cine bastante minoritario, excéntrico y con algunos toques de originalidad, rodó en el año 2000 su película más celebrada con el sorprendente título de Snatch, cerdos y diamantes. Pese a contar con un elenco de actores de prestigio contrastado y gran tirón popular como Brad Pitt o Benicio del Toro, pasó por la taquilla de forma más bien desapercibida, característica común a toda su filmografía. Sin embargo, teniendo en cuenta los raquíticos presupuestos con los que este director afronta sus proyectos, cualquier ingreso, por exiguo que se pueda considerar, se traduce finalmente en beneficio. En Snatch destacaron sus diálogos ingeniosos y mordaces, una estética moderna y el ritmo frenético que conectó con parte de sus espectadores que, aunque no muy numerosos, resultaron enganchados con su visión. Por desgracia, la carrera de Ritchie no progresó como cabía esperar. Entre las diversas teorías que intentan explicar tal estancamiento profesional parece que su tormentosa unión sentimental le perjudicó seriamente a nivel profesional, aunque sólo sea porque su siguiente estreno –Barridos por la marea- estuvo protagonizado por su entonces esposa y constituyó un rotundo fracaso, arrasando en la convocatoria de los premios Razzie de 2003 – película, director y actriz, entre otros-, antítesis de los Oscar de Hollywood y que “premian” los peores trabajos cinematográficos anuales en todas sus categorías. Este lastre le ha acompañado demasiado tiempo pero ahora parece retomar su estilo originario con el estreno de RocknRolla, con la que se inicia definitivamente el despegue de su carrera. Actualmente dirige un ambicioso film sobre el personaje de Sherlock Holmes en el que participan los actores Robert Downey Jr. y Jude Law.
RocknRolla supone, pues, el retorno del realizador inglés a aquellos orígenes que le proporcionaron su mayor gloria. Multitud de personajes se interrelacionan a lo largo de esta narración rápida y moderna, presidida por unos diálogos plenos de humor y enmarcados en un montaje muy ágil. El resultado agradará a quienes disfrutaron de Cerdos y diamantes y a los aficionados al particular estilo de la sensacional Pulp Fiction de Quentin Tarantino, con la que comparte, aunque lejos de su calidad, muchas de sus características. La fascinación por los bajos fondos de la ciudad de Londres, unida a una marcada atracción por la marginalidad de sus gentes, conforma un producto que nos devuelve la esperanza de un prometedor futuro para este cineasta.
En lo referente al equipo artístico se debe mencionar a Gerard Butler, popular gracias a su papel en la épica 300 y que también ha participado en la reciente versión de Joel Schumacher sobre El fantasma de la ópera y en la reciente comedia romántica Posdata: te quiero, junto a la doblemente oscarizada Hillary Swank. El siempre efectivo Tom Wilkinson –dos veces nominado al Oscar por Michael Clayton y En la habitación- le da la réplica perfecta en la piel de un mafioso de la vieja escuela. En el apartado femenino destacan las atractivas Thandie Newton – Crash, Misión imposible 3- y Gemma Arterton, cada vez más solicitada desde su última aparición como chica Bond en Quantum of Solace, última entrega de la saga del agente 007.

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