LA PELÍCULA DE LA SEMANA

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sábado, 27 de diciembre de 2008

EL INTERCAMBIO

Clint Eastwood, a sus setenta y ocho años y tras más de medio siglo dedicado al séptimo arte en sus múltiples facetas, ha logrado convertirse en indiscutible referente de la historia del cine. Aunque durante mucho tiempo se le consideró un mediocre actor de filmes de acción, su paso a la dirección llevó aparejada una sorprendente evolución artística. Lucen ya en sus vitrinas cuatro Oscar –dos por Sin perdón y otros dos por Million Dollar Baby- y ha estado nominado en seis ocasiones más, que se unen a una larga lista de prestigiosos galardones internacionales, desde los Globos de Oro a la Palma de Oro de Cannes, pasando por el León de Venecia y por los premios de todas las Asociaciones de Críticos de Norteamérica. Posee una creatividad muy acusada que manifiesta no sólo como realizador, actor y productor – es el fundador de una productora propia llamada “Malpaso” – sino también como compositor de bandas sonoras, lo que le convierte en uno de los cineastas más completos y polifacéticos de la cinematografía reciente. De hecho, su partitura de El intercambio opta a un Globo de Oro. Es verdad que el elevado número de sus producciones impide que todas mantengan el mismo nivel de calidad pero la conclusión es invariable: es uno de los grandes y a él se le deben varias películas sobresalientes y alguna obra maestra.
Si analizamos su exitosa filmografía llegaremos a la conclusión de que a Eastwood no le gusta la comedia. Todos sus largometrajes están enraizados en dramas profundos y, a medida que va cumpliendo años, insiste cada vez más en retratar miserias humanas en contextos muy trágicos. Siguiendo esa tendencia estrena ahora El intercambio, una historia centrada en las vicisitudes de una madre que, tras la desaparición de su hijo, soporta las mayores penurias al no reconocer como suyo al niño que el departamento de policía pretende atribuirle como propio.
Película brutal y desgarradora en exceso, es recomendable exclusivamente para aficionados a las tragedias con mayúsculas que no teman enfrentarse a escenas desagradables y que sean capaces de tolerar el plus de desolación que provocan los dramas con trasfondo infantil. Por lo demás, y como era de esperar, tanto la realización como las interpretaciones son impecables, con una Angelina Jolie que consolida su carrera profesional tras sus participaciones en El buen pastor y, sobre todo, en Un corazón invencible. Ganadora de un Oscar a la mejor actriz secundaria en 1999 por Inocencia interrumpida, su nombre vuelve a sonar con fuerza como firme candidata a otra estatuilla de Hollywood, máxime al haber sido ya nominada al Globo de Oro por este papel. El brillante actor John Malkovich la acompaña en un rol secundario pero muy efectivo.
Por lo que respecta a Clint Eastwood, tiene pendiente de estreno para el próximo mes de febrero otra cinta dramática titulada Gran Torino, con la que ha ganado el premio al mejor actor otorgado por la Nacional Board of Review dando vida a un veterano de guerra. Además, ha recibido una nominación como compositor de una de sus canciones. En la actualidad prepara el rodaje de su próximo proyecto, The Human Factor, basado en la figura del líder sudafricano Nelson Mandela. A este californiano parece que la edad no le resta ni un ápice de vitalidad. Envidiable.

sábado, 20 de diciembre de 2008

ULTIMÁTUM A LA TIERRA

El veterano Robert Wise es uno de los directores más reconocidos de la industria anglosajona gracias a cintas excelentes como Sonrisas y lágrimas, West Side Story o ¡Quiero vivir! También ha realizado –aunque con menor repercusión- varias incursiones en el género de ciencia ficción, siendo el responsable de dos largometrajes de la saga de Star Trek. Ya en el año 1951 estrenó la primera versión cinematográfica de Ultimátum a la tierra con gran éxito mediático. Aunque los espectadores analizaron aquella producción conectándola con la situación política mundial del momento concreto - marcada por la Guerra Fría - la verdad es que contenía un innegable mensaje pacifista. De hecho, logró una nominación a los Globos de Oro para la banda sonora del maestro Bernard Herrmann – habitual colaborador de Sir Alfred Hitchcock - y obtuvo uno honorífico fuera de competición “por promover el entendimiento internacional”.
Más de medio siglo después, se ha procedido a revisar este clásico a través de una nueva adaptación. El encargado del proyecto ha sido Scott Derrickson, de cuya filmografía sobresalen El exorcismo de Emily Rose y Hellraiser: Inferno. El planteamiento del film es prácticamente idéntico al original. Comienzan a llegar naves extraterrestres a la Tierra y de una de ellas desciende un ser que, de entrada, solicita conversar con los líderes políticos internacionales. Como consecuencia de ser tratado de forma hostil, comienza a preparar la exterminación del planeta, mientras una científica y su hijastro intentan convencerle paralelamente de las bondades de la raza humana. El mensaje pacifista de los años cincuenta se transforma ahora en una loa ecologista que sigue una línea argumental muy similar.
Aparte de ser muy cuestionable versionar nuevamente un clásico de éxito que, por supuesto, no ha sido superado, lo cierto es que este largometraje no va a cautivar a las masas. Para empezar, no se trata de una película de acción, de modo que los seguidores de este tipo de cine no van a encontrar el entretenimiento al que aspiran. Algunas escenas poseen cierta intensidad pero, en general, el estilo narrativo es pausado y, a ratos, hasta lento, en una pretensión de encajar la cinta en un género más dramático. Tampoco entusiasmará a los amantes de la ciencia ficción, en primer lugar porque en la comparación con el título original no sale bien parada y, después, porque tampoco constituye una propuesta basada en un planteamiento serio. Admitiendo que su moraleja sea más o menos defendible, cinematográficamente no aporta nada ni original ni atractivo. Y, a pesar de estrenarse en todo el mundo el pasado fin de semana con una potente campaña de marketing a sus espaldas, sus resultados en taquilla no han sido los esperados, pese a ocupar el número uno de la recaudación en varios países.
Su protagonista es Keanu Reeves, actor muy conocido por su participación en la saga Matrix y que cuenta en su haber con las interesantes Speed y Drácula de Bram Stoker. Destaca, como es habitual en ella, la magnífica Jennifer Connelly, ganadora de un Oscar a la mejor actriz secundaria por Una mente maravillosa y en cuyo currículum figuran excelentes trabajos como los de Casa de arena y niebla o Diamante de sangre. Señalar como curiosidad que el niño que aparece en el reparto es Jaden Smith Pinkett, hijo de Will Smith y Jada Pinkett, que ya debutó en la pantalla grande junto a su padre en En busca de la felicidad.

domingo, 14 de diciembre de 2008

CREPÚSCULO

Catherine Hardwicke desempeñó durante un largo período de tiempo el cargo de diseñadora de producción en largometrajes como el western Tombstone, la comedia de acción Tres reyes o la adaptación que la industria norteamericana hizo del film español Abre los ojos, rebautizado Vanilla Sky. Después de quince años en esta función decidió pasarse a la dirección y en el año 2003 estrenó Thirteen, un thriller dramático sobre la tormentosa relación de unas adolescentes con las drogas, el sexo y el crimen por el que recibió no pocas alabanzas. La cinta, protagonizada por su también coguionista Nikki Reed, Evan Rachel Wood y Vanessa Hudgens –muy popular en la actualidad por su papel protagonista en la saga de High School Musical- obtuvo numerosos reconocimientos, siendo los más destacados dos nominaciones a los Globos de Oro para sus protagonistas y otra más a los Oscar de Hollywood como mejor actriz de reparto de nuevo para la interesante Holly Hunter. Hace dos años la directora tejana cambió completamente de registro para realizar una adaptación del nacimiento de Jesucristo en Natividad, llegando incluso a estrenarla a nivel mundial en el Vaticano, pese a generar una gran polémica en determinados sectores de la Iglesia Católica. Ahora, Hardwicke cambia nuevamente de forma radical para rodar una cinta que combina el romance, la fantasía y la acción.
Crepúsculo es la adaptación para la pantalla grande de una novela de la escritora Stephenie Meyer basada en una historia que se asemeja a la de Romeo y Julieta pero en versión vampírica. Cuenta la historia de amor entre Bella Swan y un joven vampiro y cómo la pareja debe luchar intensamente por mantener esa relación sentimental. Hacía mucho tiempo que este tipo de cine no llegaba a las salas de proyección y lo ha hecho con una fuerza notable, alzándose al primer puesto de la taquilla en Estados Unidos en su primer fin de semana de exhibición. Apenas diez días después de su estreno lleva recaudados más de ciento veinte millones de dólares y se espera que en Europa la aceptación sea similar. Sin embargo, no estamos ante el proyecto de una gran productora, ya que Summit Entertainment es una empresa pequeña que obtiene con Crepúsculo su primer éxito de taquilla propio, aunque ya había coparticipado en otros exitosos títulos Sr. y Sra. Smith o American Pie, financiados mayoritariamente por grandes compañías de la industria del cine. Semejante repercusión se debe a que se trata de un producto que supone un auténtico fenómeno mediático entre el público adolescente y, si bien fuera de este ámbito el interés pueda ser menor, lo cierto es que constituye una apuesta segura para los jóvenes por su trama intensa y original. De hecho, ya se anuncia para 2010 el estreno de una segunda parte protagonizada por los mismos actores y basada en otra novela de la misma autora, cuyo título provisional es New Moon.
Junto a la ya mencionada Nikki Reed figuran Kristen Stewart, dirigida recientemente por el actor Sean Penn en Hacia rutas salvajes y que formó parte del reparto de Jumper y Robert Pattinson, que ha participado en dos entregas de la saga de Harry Potter, El cáliz de fuego y La Orden del Fénix.

viernes, 5 de diciembre de 2008

MADAGASCAR 2

En el año 2005 la productora Dreamworks se consolidó definitivamente dentro del género de animación con el estreno de Madagascar. Algunos años antes ya puso de manifiesto que había destruido el monopolio de Walt Disney Productions en el sector gracias a las dos partes que componen las aventuras del ogro verde Shrek. Y así, esa nueva película demostraba que el éxito no había sido ocasional y dicha productora prometía cintas muy notables y sobresalientes rendimientos económicos. No obstante, las expectativas iniciales de los últimos años han dejado paso a la duda. Otras apuestas posteriores tampoco se han situado al mismo nivel. Ni Bee Movie, ni Kung Fu Panda, ni Shrek son filmes comparables a aquellos proyectos de una Dreamworks recién puesta en marcha.
Con este panorama de fondo se estrena ahora la segunda parte de Madagascar con la sana intención de retomar la senda del cine de animación de calidad. La primera impresión es que los creadores de la secuela han centrado el peso del largometraje en la reiteración de los aciertos de su primera entrega sin añadir ninguna novedad y esa decisión pasa factura. Buena parte de la banda sonora es idéntica, varios de los gags se repiten y el espíritu cómico de la cinta se asienta sobre unos personajes sin duda graciosos pero que no aportan ni originalidad ni interés a una trama que ya tenemos vista. Detrás de un mediocre guión se adivina nuevamente la irresistible tentación de todo productor avispado ante un gran éxito de taquilla: exprimir la fórmula hasta agotarla. A pesar de lo dicho, algunas escenas provocan sonrisas y hasta risas y los niños la verán con cierto agrado de modo que probablemente se convertirá en una opción cinematográfica familiar para este mes de diciembre pleno de festividades.
Repiten los mismos realizadores de Madagascar y los actores que prestan sus voces a los personajes en la versión original. Se trata de Ben Stiller, Jada Pinkett-Smith, Chris Rock y David Schwimmer. En España han escogido a los populares Paco León, Belén Rueda y Manel Fuentes para llevar a cabo el doblaje. En cuanto a los resultados en taquilla, no pierde el respaldo popular. En apenas tres semanas las cifras norteamericanas ascienden a ciento cincuenta millones de dólares, ingresos suficientes para recuperar la inversión realizada, así que en cuanto añadan otras recaudaciones a nivel internacional, los beneficios terminarán por aparecer.
Por último, el espectador interesado en los títulos de crédito comprobará que esta película está dedicada al cómico estadounidense Bernie Mac, fallecido hace escasos meses como consecuencia de una neumonía a la temprana edad de cincuenta años y que participó en el proyecto doblando al personaje de Zuba. Mac formó parte de los elencos de la saga de Ocean´s Eleven, Los ángeles de Charlie 2 o Transformers, por citar algunos ejemplos. No obstante, su fama era mayor en Estados Unidos debido a su programa de televisión El Show de Bernie Mac, por el que resultó nominado a los premios Emmy en la categoría de mejor actor de serie cómica.