LA PELÍCULA DE LA SEMANA

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sábado, 27 de septiembre de 2008

VICKY CRISTINA BARCELONA

Woody Allen es el cómico norteamericano más conocido y respetado en Europa. Este judío nacido en el barrio neoyorkino de Brooklyn en 1935 se inició profesionalmente como guionista de parodias para otros humoristas en programas de televisión. Cuenta hasta la fecha con veintiuna nominaciones a los Oscar que se han traducido en tres estatuillas (mejores director y guionista por Annie Hall y mejor guión original por Hannah y sus hermanas). Pero su palmarés abarca todos los certámenes cinematográficos de prestigio que se celebran a ambos lados del océano Atlántico. Títulos tan recomendables como Annie Hall, Manhattan, Hannah y sus hermanas, Delitos y faltas, Maridos y mujeres, Misterioso asesinato en Manhattan, Balas sobre Broadway, Poderosa Afrodita o Match Point constituyen una carta de presentación que convierte a Allen en sinónimo de humor inteligente y sarcástico.
Toda su filmografía está marcada por una serie de tópicos personales como la ciudad de Nueva York, el psicoanálisis, las relaciones de pareja o la religión, dotando a sus personajes y a sus guiones de unas señas de identidad perfectamente reconocibles. Y, aunque existe una parte del público al que no agrada el universo particular que plasma en sus filmes, es innegable que cuenta con un elevado número de fieles seguidores que esperan ansiosamente su película de cada año.
Por desgracia, esta exigencia de rodar una cinta anual ha influido negativamente en la calidad de sus obras y, a las joyas antes citadas, se añaden títulos cada vez más mediocres y prescindibles que, si bien siguen atrayendo a sus incondicionales, pierden frescura ante semejante ritmo de producción. En un intento por cambiar esa tendencia, el director ha modificado alguna de sus constantes cinematográficas: ya no siempre rueda en Nueva York, ya no siempre hace comedias, ya no siempre aparece en todos sus largometrajes… Pero lo cierto es que su cine, lejos de recuperarse, ha seguido resintiéndose y decayendo - a excepción de la muy destacable Match Point-. Naturalmente, si la comparación se realiza, no con sus obras maestras sino con buena parte del actual género pseudo-cómico, sigue estando en plena forma.
En Vicky Cristina Barcelona, el director abandona la comedia y la ciudad de los rascacielos. Tampoco hay personajes divertidos ni situaciones hilarantes. Se pierde en una sucesión de hechos más o menos dramáticos que no sabe explicar y que no terminan de enganchar al público. Tal vez por ello abusa de la voz en off para guiar al espectador a través de un relato que no despierta demasiado interés y en el que no se reconoce la “marca de la casa”.
Su última musa, la ascendente actriz Scarlett Johansson, encabeza un reparto en el que le acompañan la joven Rebecca Hall y la pareja formada por los españoles Javier Bardem y Penélope Cruz. Sin dudar de su talento, es obvio que ninguno de ellos incluirá este trabajo entre los mejores de sus respectivas carreras. La oportunidad de colaborar en el proyecto de un mito como Woody Allen ha pesado más a la hora de aceptar sus papeles que el perfil de los personajes que se han encargado de interpretar.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

WANTED

El guionista de cómics británico Mark Miller ha logrado alcanzar un gran reconocimiento dentro del particular mundo de las historias de superhéroes. Comenzó a trabajar para la compañía DC Cómics a mediados de los años noventa colaborando en las, por aquel entonces, nuevas aventuras de Superman, Flash y La Liga de la Justicia. Su éxito fue tal que finalmente fue contratado por la competencia, la productora Marvel, y participó en la creación de las aventuras más recientes de Spiderman, X-Men o Los Cuatro Fantásticos. La proximidad que Miller ha mantenido con la industria del cine a través de todos estos personajes, unida a su popularidad en los últimos años, hacía casi inevitable que terminara embarcándose en un proyecto cinematográfico. Así que, cuando ideó Wanted sobre el papel, la decisión de adaptarla a la gran pantalla estaba tomada.
El director ruso Timur Bakmambetov, con diez años de experiencia en la cinematografía de su país aunque novato en el mercado norteamericano, fue el elegido para realizar la cinta. El film narra las peripecias de un contable aburrido de carácter débil y vida depresiva que termina convirtiéndose en el más hábil asesino a sueldo de una organización secreta cuyo objetivo es eliminar a las personas más peligrosas del mundo. Pero el resultado final es difícil calificarlo como “cine”. Con una estética a medio camino entre el videoclip y los juegos de videoconsolas, gustará exclusivamente a quienes se desgastan los dedos en la tarea de apretar las teclas de la play station o a quienes gustan de repetir a cámara lenta las escenas de esos juegos macabros con el único fin de apreciar hasta dónde salpica la última gota de sangre producto de sus disparos. Fuera de ambos grupos –que, sospecho, numerosos- es dudoso que pueda despertar interés, a pesar de que la fama mediática de su protagonista consiga que un considerable número de espectadores acuda a las salas de proyección. Por lo tanto, resulta innegable que no es una película para niños ya que el modo de recrearse en la violencia, sobre todo en su tramo final, la hace muy desaconsejable para los más pequeños.
El resultado final se puede tachar de decepcionante, no tanto porque la historia sea poco creíble (cuestión perdonable en este tipo de género) como porque el guión resulta ridículo. No es la imagen la que se sitúa al servicio de la trama sino al revés, con lo que el director se esfuerza sin éxito en mostrar imágenes espectaculares pero carentes de sentido, de modo que peca del peor defecto de una cinta de acción: el aburrimiento.
Angelina Jolie, Oscar a la mejor actriz secundaria por Inocencia interrumpida e intérprete de títulos destacables como El buen pastor o Un corazón invencible, encabeza el reparto. Le acompañan el joven James McAvoy, muy reconocido por sus trabajos en Expiación y El último rey de Escocia y el veterano Morgan Freeman –Paseando a Miss Daisy, Sin perdón-, cuya amplísima trayectoria profesional es de sobra conocida. Cabe concluir que ninguno de ellos debiera embarcarse en este tipo de filmes para adornar su curriculum.
Ahora que se comenta que Mark Miller baraja la posibilidad de llevar de nuevo a las salas a Superman, el superhéroe por excelencia, confiemos en que cambie de estilo. De lo contrario, es más que probable que la fama ganada con los cómics la pierda con el séptimo arte.

viernes, 12 de septiembre de 2008

CHE: EL ARGENTINO

Durante el rodaje de su excelente film Traffic, Benicio del Toro le propuso al director Steven Soderbergh la realización de una película sobre Ernesto “Che” Guevara, una de las figuras más controvertidas del siglo XX. El interés del actor puertorriqueño por sacar adelante ese proyecto era tal que él mismo asumió las labores de producción y, tras varios años de trabajo, se han obtenido cuatro horas largas de metraje en torno a la vida de este singular guerrillero argentino. La imposibilidad de estrenar un film de tal duración desde el punto de vista comercial ha obligado a fraccionar el material para convertirlo en dos cintas, la primera de las cuales es la que llega ahora a las pantallas. Este bloque discurre desde el día en que el protagonista conoce a Fidel Castro hasta el momento de la entrada triunfal en La Habana en 1959. El segundo, con el título original de Guerrilla, cuenta el resto de la historia y todavía no tiene fecha prevista de estreno.
Soderbergh, realizador norteamericano de enorme solvencia, consiguió con la citada Traffic (2000) el Oscar al mejor director y en su filmografía destacan las interesantes Solaris o Sexo, mentiras y cintas de video, con la que ya ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes en 1989. Además, bajo el seudónimo de Peter Andrews, ejerce como notable director de fotografía y, gracias a su faceta de productor, se han rodado algunos largometrajes como Michael Clayton, Syriana o Buenas noches y buena suerte. Por lo tanto, sus aptitudes para hacerse cargo de un desafío tan complejo como el que nos ocupa están fuera de toda duda.
No obstante, y puesto que la idea original parte de la admiración personal que Del Toro le profesa al icono revolucionario y que el guión se basa en anotaciones que dejó escritas el propio Guevara, la imagen que proyecta el film está completamente desprovista de crítica alguna y resulta claramente idealizada, de modo que posiblemente desagrade a los detractores del comandante. Pero, dejando a un lado las polémicas históricas, es tan obvio que estamos ante una buena película como que no lo estamos ante un documental –formato al que se debe exigir un nivel de aproximación a la realidad mucho más elevado que a la pura ficción cinematográfica-.
Una realización correcta, unida a una magnífica interpretación y a una inteligente presentación visual a través de la hábil utilización del blanco y negro y del color logran mantener un grado de intensidad que no se alcanzaría de otro modo, reconociendo que sus más de dos horas y cuarto de continuas luchas guerrilleras en la selva se antojan un tanto pesadas.
Dentro del extenso equipo artístico destaca sobremanera Benicio del Toro, que ya ha ganado con esta interpretación la Palma de Oro del último Festival de Cannes. Este galardón se añade a la estatuilla de Hollywood al mejor actor secundario por Traffic junto a otra nominación por su extraordinario papel en 21 gramos. Igualmente meritorias son sus participaciones en Sospechosos habituales y Sin City, dado que su extraordinaria presencia y la fuerza especial con la que dota a todos sus personajes le convierten en referente interpretativo de las dos últimas décadas.

viernes, 5 de septiembre de 2008

STAR WARS: THE CLONE WARS

Según George Lucas, existe un periodo histórico muy importante que no se desarrolla en ninguna de las seis películas de la saga de La guerra de las Galaxias y, aunque constantemente se habla de las guerras clones, es un pasaje que acaba de ser abordado. Dichas guerras se desarrollaron entre los Episodios II y III y ha sido la ausencia de esa parte de la narración la que justifica la realización del film que ahora se estrena. Sin embargo, la supuesta importancia que Lucas quiere otorgar a estas batallas queda en evidencia porque lo cierto es que las ha relegado a un segundo plano, no sólo por no haber sido desarrolladas plenamente a lo largo de los otros seis títulos originales sino porque, tomada la decisión, lo ha hecho a través de un producto de animación en el que realmente no ha participado –exceptuando una pequeña intervención como productor- y al que ha dedicado poco tiempo.
A pesar de todo, para los fans de la fascinante creación que constituye el conjunto de personajes que conforman Star Wars existen algunos alicientes. Aunque para estos seguidores cualquier oportunidad de acercarse al universo Jedi es un verdadero disfrute, la verdad es que hasta el más fiel de todos ellos estará de acuerdo en que nos hallamos ante una obra menor en todos los sentidos. Ni el guión, ni la acción, ni la presentación visual, ni el desarrollo de los personajes pueden competir con los largometrajes de imagen real. Ello no impide que algunas peleas con sable láser entretengan, algunos acordes de la partitura emocionen e, incluso, se alcance una plena identificación con la filosofía que subyace en el relato. Pero la conclusión es clara: todo lo bueno de Star Wars-The Clone Wars es una herencia de las cintas que le han precedido y la emoción que se siente se debe a que el público recuerda las imágenes que vio en su día. Nada hay de interés que se le pueda imputar directa y exclusivamente a esta película.
A su director, Dave Filoni, no se le conoce ningún trabajo anterior para la gran pantalla, si bien ha colaborado en una serie de televisión basada en estas famosas guerras. El resto del equipo técnico dista mucho de ser el que trabaja habitualmente a las órdenes de Lucas y, más allá de un verdadero interés por narrar estos hechos históricos, se encuentra una muy notable labor de merchandising. A quienes acudan a las salas de proyección les gustará saber que las voces originales de los personajes corresponden a meritorios actores de la saga como Samuel L. Jackson o Christopher Lee.
Por su parte, el incansable magnate prepara para el año próximo la producción de un proyecto sobre la Segunda Guerra Mundial que, a buen seguro, resultará más interesante que éste que nos ocupa y que, sea como fuere, tampoco ensombrece su extraordinaria aportación a la historia del séptimo arte.